• Ago. 13, 2018, media noche

Estimado lector, al conversar sobre el tema de las negociaciones hemos dicho que el resultado de las mismas no depende únicamente de lo que ocurre en “la mesa de negociación”; que muchas veces la contraparte no está sentada en dicha mesa; que aunque solo observemos a dos partes sentadas, al menos se están desarrollando tres procesos de negociación simultáneos, ya que además del que se produce entre las partes “visibles”, siempre se está desarrollando otro entre cada parte y sus aliados o representados, y que muchas veces, estas negociaciones son mucho más difíciles de administrar.

También hemos dicho que en toda negociación, además de la “racionalidad”, siempre existe algo más y dentro de ese “algo más”, hay algo que todavía no hemos mencionado y que posiblemente es el elemento más importante que se presenta en todo proceso de negociación.

Ese elemento es el proceso de negociación que siempre se presenta con nosotros mismos y por ello, siempre se ha dicho que nuestro peor enemigo se encuentra dentro de nosotros mismos.

Y que por esa razón, la mejor forma de conocer a nuestro peor adversario, es conocernos a nosotros mismos. Y esta realidad no solo es aplicable a las negociaciones y al tema de las inversiones, sino a todas las actividades de la vida cotidiana.

Por ello es que Ben Graham siempre nos ha dicho que en el corto plazo el mercado de valores es solo una máquina de votos de simpatía que nada, o muy poco, tiene que ver con los “valores intrínsecos” o fundamentales de los activos, valores que, como regla general, solo llegan a ser reconocidos en el largo plazo.

En otras palabras, que la “eficiencia absoluta del mercado” no existe, al menos, en el corto plazo y que dichas “ineficiencias” tienden a ser mayores y más generalizadas, a medida que los mercados de valores y mercados financieros tienden a ser menos desarrollados.

Y también por ello es que el mismo Graham nos dice que muchas veces, sin razón alguna, el mercado cada día puede amanecer “eufórico” o “deprimido”; y personalmente siempre he creído que la causa principal de esta característica del mercado ha sido un problema de expectativas; por ejemplo, cuando una empresa anuncia que sus resultados fueron marginalmente inferiores a lo que “el consenso de expertos” había esperado, o porque, al no tener confianza en nosotros mismos, actuamos como “Vicente, donde va la gente”.

Y esta característica de los seres humanos que son los que operan en el mercado de valores o activos, ha sido la causa de las “burbujas” especulativas o de las ventas masivas de activos a “precios de guate mojado”.

Sin embargo, como dicen Graham, Buffett y otros, uno debe ser un comprador neto agresivo cuando el mercado está deprimido y mejor aún si está aterrorizado; y debe ser un comprador muy prudente cuando el mercado está eufórico, llegando incluso a convertirse en un vendedor neto si se presentara la famosa “exuberancia irracional”, que es el camino seguro a las “burbujas” especulativas.

Esta recomendación está íntimamente relacionada con el tan conocido principio chino que, toda crisis, además de ser una amenaza, puede ser una gran oportunidad. Pero para que la misma, en lugar de ser una catástrofe, sea una gran oportunidad, debes, además de estar muy bien informado de la realidad, conocerte a ti mismo, para tener confianza en las decisiones que tomarás en el campo de las negociaciones y de las inversiones.

Por eso cuando uno visita a un asesor de inversiones, luego de preguntarte cuáles son tus objetivos, según la etapa de la vida en que te encuentras, y luego de explicarte que a medida que te vas acercando a tu etapa de retiro debes ir conformando un portafolio de activos cada vez más fácil de administrar, cada vez menos riesgoso, cada vez menos volátil, cada vez más predecible en su valor y su rendimiento en el corto plazo, y por lo tanto, cada vez con un menor porcentaje del total invertido en acciones que, son los activos más rentables, pero los más volátiles, al menos en el corto plazo, te hacen la pregunta del millón: “Si usted la próxima semana viera que el valor de sus acciones se reduce en un 10 por ciento, sin razón alguna, estaría claro que ese es un riesgo de corto plazo que usted tiene que soportar si desea invertir en acciones, sabiendo que normalmente el mercado se recuperará, o lleno de pánico procedería a vender sus acciones inmediatamente, en lugar de comprar más acciones ahora que están más baratas, como lo haría con la carne que compra semanalmente?” Esta reflexión es válida no solo para las acciones, sino para cualquier activo.

Responder a esta pregunta nos es fácil, pero si no lo intentamos, cuando se producen cambios bruscos en el mercado de los activos, podemos cometer graves errores. Sin embargo, lo más curioso consiste en que aunque conceptual y racionalmente comprendemos perfectamente este tipo de disyuntivas, cuando se nos presentan en la vida real, se nos olvida la teoría y actuamos irracionalmente.

Y responder a esta pregunta cada día es más importante, a fin de garantizarnos un retiro decoroso, ya que, si bien en el pasado lo peor que nos podía pasar era morirnos jóvenes y dejar a nuestra familia totalmente desprotegida, aunque el mercado ya solucionó este problema para muchos con la aparición de los seguros de vida; en la actualidad, el problema es casi lo opuesto, ya que nuestra principal preocupación es que vayamos a vivir demasiado, en el sentido que nuestros ahorros se nos agoten antes de morirnos.

Por lo tanto, en la actualidad nuestro dilema se reduce a ahorrar más e invertir mejor o morirnos pronto, y eso que, afortunadamente en algunos casos, los gastos médicos que nos pueden llevar a la “quiebra” antes de tiempo, los podemos enfrentar con los sistemas de seguridad social, si funcionan adecuadamente, o con los modernos seguros médicos, pero que cada día son más caros.

Y aquí un consejo personal, no compre un seguro médico para que le cubra todas las aspirinas que tenga que comprar, compre uno para que una enfermedad seria no lo lleve a la “quiebra”, compre uno con un “deducible” bastante alto y que usted pueda cubrir.

nramirezs50@hotmail.com