• Ago. 23, 2018, media noche

La crisis que hemos estado viviendo los últimos cuatro meses tiene a gran parte del país en “modo ahorro”. En este sentido, lo ideal siempre es revisar qué gastos de los que tengo actualmente no son estrictamente necesarios, ponerme a dieta financiera y pasar ese monto al ahorro para estar mejor preparados para una emergencia.

Uno de los rubros donde resulta tentador ahorrar es en el pago de los seguros. La sensación general es que “si de todos modos ni lo uso, lo estoy pagando de balde y tirando mi dinero”.

Diré que esta es una manera de ver las cosas… pero no la única y tampoco la correcta. Hoy te explico por qué tus seguros son un pésimo lugar para decidir ahorrar.

Para empezar, un seguro no es más que un contrato que se realiza entre dos partes: el tomador, quien será la persona encargada de pagar la prima de la póliza, y la aseguradora, quien se obliga a indemnizar si sucede un siniestro.

Seguro: un ahorro a largo plazo

En nuestra vida diaria y durante nuestras actividades, desarrollamos una cantidad de acciones que ponen en riesgo nuestro patrimonio, nuestra salud, e incluso nuestra propia vida y el futuro de nuestra familia. 

De cara a esta serie de riesgos, es importante estar protegidos. Como no podemos andar por ahí con una armadura o dentro de una burbuja, debemos prevenir y anticiparnos a imprevistos que no solo nos harían pasar un mal rato, sino que afectarían nuestro futuro económico y estabilidad. 

Veamos algunos ejemplos: 

Seguro de auto

En la actualidad, lo primero que solemos adquirir al empezar a trabajar es un carro. Ese que, aunque sepamos que vamos a sufrir en el tráfico camino al trabajo, lo consideramos necesario en nuestra vida.

Tras pasar un buen tiempo ahorrando para la prima y luego pagando al banco la diferencia, el vehículo se convierte en tu primera posesión importante. Mientras lo usás, te exponés a que te choquen, dañen o incluso lo roben. En casos así, ¿te sería fácil hacerle frente a los gastos que se vienen?

¿Dejarías que el fruto de tu esfuerzo se pierda así de fácil? Pues bien, si decidís ahorrarte el costo del seguro y algo pasa, podrías perder tu carro, endeudarte por unos años, o pasar un buen tiempo ahorrando para pagar su reparación. No es un buen lugar para ahorrar.

Seguro de hogar

La casa suele ser, después del carro, tu segunda posesión. Una aún más grande e importante que la anterior. Con esta inversión también vienen los riesgos: temblores, un incendio, inundación, robo… todas son situaciones latentes y que si se dan te traen consecuencias fuertes. 

Curiosamente, tras pasar años pagando su crédito hipotecario y el seguro que lo acompaña, muchos deciden dejar de pagarlo en el instante en que esa casa les pertenece al 100%. Si algo ocurre, ¿cómo repararías los daños y/o repondrías los bienes que ahí tenías? Difícilmente lo podrías hacer, por lo que ese ahorro que estabas pensando, te terminaría costando unas 100 veces en reparaciones.

Seguro de vida

Un seguro de vida es un acto de amor para con tus dependientes económicos. Con este garantizás un monto fijo que tu familia recibirá como beneficiaria. Podría servir como un ingreso adicional, dinero para invertir, para trabajar y de cierta manera para garantizar el futuro de esos sueños y la estabilidad de la familia si vos llegaras a faltar.

Con la inseguridad que se vive diariamente en las calles, ¿realmente querés estar expuesto y exponer a las personas que amás y dependen de vos? 

En suma, es excelente buscar nuevos y mejores rubros dónde recortar, especialmente en momentos de crisis e incertidumbre. Pero, precisamente por la crisis y la incertidumbre,  un seguro se puede convertir en ese factor que, valga la redundancia, “asegura” tu futuro, te protege y te puede dar la tranquilidad de continuar tu vida con menos preocupaciones. Creo que aún hay muchos otros rubros dónde recortar ANTES de poner tu futuro en riesgo.