• Ago. 29, 2018, media noche

En los últimos meses, debido a la situación que hemos estado viviendo en nuestro país, la economía ha sufrido de forma importante. El ritmo de crecimiento que llevábamos no solo se detuvo, sino que ha caído considerablemente; lo cual ha provocado despidos masivos y cierre de negocios. Muchas familias hemos sido afectadas por lo anterior, y sin duda a equivocarme, no hay nada más desesperante que enfrentar problemas financieros. Estos no solo afectan el bienestar de la familia y la salud, sino que, en algunos casos, se pueden hasta “pasar llevando” el matrimonio.

Los niveles de ansiedad, temor e incertidumbre se incrementan y la angustia se vuelve parte de nuestra vida. Si tenemos deudas es peor, porque la presión de los acreedores se intensifica, hasta llevarnos a niveles de desesperación muy peligrosos. Nosotros como familia, en diferentes momentos, hemos tenido que enfrentar escasez económica; ya sea por falta de trabajo, por el fracaso de un negocio o simplemente, por haber tomado la decisión de invertir en la educación universitaria de nuestros hijos. Cualquiera que sea el motivo, cuando enfrentamos momentos de escasez, se vuelve muy importante que toda la familia nos “montemos en el mismo barco”; porque para sobrevivir la situación de una forma sana, se necesitará del apoyo de todos.

Queremos compartirles algunas cosas que nos han ayudado a enfrentar momentos de escasez financiera, y a salir de la situación con relativa tranquilidad:

En lo práctico:

Tomar decisiones, así sean drásticas y duelan, y tomar acción sobre las decisiones tomadas.

“El que debe y da la cara es como que abona”. Acercarse al banco o acreedor, y hacer una propuesta de lo que puede pagar.

No tapar hoyos abriendo otros hoyos, esto significa endeudarse más para pagar deudas.

Revisar gastos y cortar los que no son necesarios. Implicará hacer sacrificios (cortar salidas a comer, cortar o reducir servicios, compras de cosas que no son necesarias, vacaciones, etc.). Hay que cuidar cada centavo.
En lo espiritual:

Intensificar la oración y la adoración (escuchar alabanzas). Esto nos mantendrá en paz y nos alejará del temor y la ansiedad.

Hay momentos donde es necesario quedarnos quietos, y esperar que Dios nos guíe para tomar decisiones con sabiduría.

Si estamos casados, debemos de tener unidad con nuestro cónyuge. Si no hay unidad las cosas no saldrán bien.

Si no tenemos paz, no demos el paso.

Nunca dejemos de dar. Como dice Wayne Myers: “Dios multiplica lo que damos, no lo que retenemos”.

Hay promesas que Dios nos dejó en su palabra y que siguen vigentes hoy. Quiero compartirlas con ustedes para que cada vez que el temor, la angustia o la ansiedad quieran apoderarse de ustedes, las lean en voz audible para que recuperen la fe.

Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús. Filipenses 4:19

Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? Mateo 6:26

Los leoncillos se debilitan y tienen hambre, pero a los que buscan al Señor nada les falta. Salmo 34:10

El Señor es mi pastor, nada me falta. Salmo 23:1

Como dijo el Apóstol Pablo: “Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:12-13

¡En los tiempos de escasez, no perdamos la fe!