• Sept. 5, 2018, media noche

Estimado lector, según William Bernstein, autor del clásico “The four pillars of investment”, lo que diferencia al inversionista con experiencia del novato, es que el primero sabe que siempre habrá burbujas y crisis económicas y financieras, que las burbujas siempre explotarán y que después de las crisis siempre habrá una recuperación y que durante las crisis no hay que caer en pánico, hay que mantener el rumbo y no proceder a venderlo todo a precios de “guate mojado”.

En este sentido, Seth Klarman, autor del famoso libro “Margin of safety”, nos dice que, “una de nuestras estrategias para mantener un pensamiento racional en todo momento, es tratar de evitar presiones extremas que nos lleven a un pobre proceso en la toma de decisiones.  Para ello es necesario mantener liquidez aunque no existan oportunidades de inversión a la vista, poseer un proceso de venta de activos disciplinado y no abusar del endeudamiento”.    

Por ello, según John Templeton, la frase que ha generado el mayor costo en el mundo financiero ha sido, “esta vez será diferente”, porque la historia siempre es muy parecida.  Y, por otro lado, según Ben Graham, autor de “Security analysis” y padre de las finanzas corporativas, “el peor enemigo del inversionista, normalmente es el mismo inversionista”.

Y también debemos recordar lo que nos ha dicho Warren Buffett, en el sentido que uno debe ser optimista cuando el mercado está pesimista y precavido cuando está eufórico; y lo que nos ha dicho Templeton, que “el mejor momento para invertir es el momento de mayor pesimismo y que el mejor momento para vender es el momento de mayor optimismo”.

Así mismo, es importante recordar lo que nos decía hace unos dos siglos el barón de Rothschild, en el sentido que “el mejor momento para comprar es cuando hay sangre en las calles”, refiriéndose a las guerras europeas de aquella época; o lo que decía Peter Lynch, en el sentido que más dinero se ha perdido tratando de anticipar o evitar una crisis, que sabiéndola enfrentar.

Sin embargo, como dice Burton Malkiel, con un doctorado en economía de la Universidad de Princeton y en una época decano de la escuela de administración de la universidad de Yale y autor del famoso libro “A random walk down wall street”, “el problema es que eventualmente las emociones nos controlan, el temor nos domina y tomamos decisiones bajo el pánico.  Cuando las emociones nos dominan, nosotros los inversionistas, hacemos cosas estúpidas”.

Así por ejemplo, según el doctor Malkiel, nunca ingreso más dinero al mercado de acciones que en el primer trimestre del 2000, cuando la burbuja de las empresas “dot.com” estaba en su clímax, y nunca salió más dinero de dicho mercado que en el tercer trimestre del mismo año 2000, cuando la burbuja se rompía y el mercado se desplomaba.

Y de la misma forma, según el mismo Malkiel, nunca salió más dinero del mercado de acciones que en el tercer trimestre del 2008, cuando la crisis financiera llegaba a su clímax.  Así por ejemplo, las acciones de la mayoría de los bancos cayeron fuertemente y en el caso de “Citigroup” cayeron de US$57 dólares a US$0.97 dólares ¿y qué hubiera hecho usted? ¿Las hubiera vendido, las hubiera conservado o, incluso, hubiera procedido  a comparar más acciones?  Como usted ya lo sabe, a partir de marzo del 2009 el mercado accionario empezó a recuperarse; pero de nuevo, la falta de experiencia y las emociones nos pueden llevar fácilmente a tomar las decisiones equivocadas.

Y usted me dirá, “Noel, pero ahora sabiendo lo que ocurrió es fácil decir que hubieras hecho; lo difícil es decidir en el momento de la crisis”, lo cual es correcto y esa es la diferencia entre el inversionista con experiencia y el inversionista novato.  

Pero no se preocupe, ya que como le he dicho, en estos casos no hay recetas correctas, ya que las decisiones dependen de la confianza que tenga en usted mismo y de su “aversión al riesgo”.  Yo solo le cuento lo que a lo largo de la historia han hecho los más grandes inversionistas.  Al final, la decisión es solo suya.

Recordemos que siempre nos han dicho que hay que vender caro y comprar barato, pero le digo que, según los grandes inversionistas de la historia, es casi imposible, salvo en épocas de crisis, tener un éxito sostenible con la llamada estrategia del “timing”, es decir, saber cuándo entrar y cuándo salir del mercado accionario y lo peor es que, normalmente, debido a las emociones, casi siempre hacemos todo lo contrario, es decir, compramos caro y vendemos barato, porque seguimos a la “multitud”, sin antes haber analizado qué es lo que nos conviene hacer.

Y recordemos lo que nos dicen estos grandes maestros de la inversión en el sentido que, incluso una excelente empresa, si la compramos muy cara será una pobre inversión y que, una mala empresa, si la compramos realmente barata, puede llegar a ser una excelente inversión.  Según Ben Graham, “no hay activos buenos o malos intrínsecamente, ya que todo depende del precio”.  

En ese sentido, Marc Faber, uno de esos grandes inversionistas de los últimos tiempos nos dice: “la mejor lección que puedo dar es tener mucho cuidado con el precio que pagas.  Cuidado con comprar a precios muy elevados, porque luego caerán y te sentirás culpable de haber tomado aquella decisión.

 Mantente calmo y con liquidez cuando el resto está deprimido”.  Pero incluso en estos casos, como diría Buffett, invierte dentro de “círculo de competencia”, ya que, paradójicamente, la crisis te estará brindando “el margen de seguridad”.  Y nunca olvides que el valor de un activo es una cosa y su precio es otra.

 Y si le interesa profundizar en el tema, le recomiendo leer el libro de James Montier, “The little book of behavioral investing: how not to be your own worst enemy”, y que uno de los consejos más interesantes que nos brinda es que nos cuidemos de los “expertos”, pero yo agregaría, como dice Ray Dalio, “cuando no pueden mostrarnos que han tenido una experiencia exitosa”.  

nramirezs50@hotmail.com