• Sept. 12, 2018, media noche

Este sábado que pasó asistí a la ceremonia de premiación de los Premios Internacionales del libro latino en Los Ángeles; pues mi libro, El Poder del Amor, mi experiencia con el cáncer de seno, versión traducida al inglés, The Power of Love: my victory over breast cancer, estaba en los 3 finalistas de la categoría de auto-ayuda. Estos premios reconocen a los mejores autores latinos en lengua española, portuguesa e inglesa. Estar entre los tres finalistas ya era un gran logro, considerando que era mi primer libro y competía con libros de escritores reconocidos internacionalmente.

Merece que les cuente la historia del libro. En febrero de 2015 fui diagnosticada con cáncer de seno; y unos pocos días después de recibir la noticia, sentí en mi corazón que debía escribir un libro. Siempre había querido hacerlo, pero nunca tenía tiempo; la verdad que no me tomaba el tiempo. Sentí que debía compartir mis experiencias con otras personas que tuvieran que pasar por lo mismo, para llevarles alivio. Comencé a escribir cuatro días después de mi cirugía. Continué durante todo el proceso, incluyendo el tiempo del tratamiento de quimioterapia; durante esas semanas, a veces suspendía unos días porque la fatiga y la falta de concentración, me botaban.

Era importante para mí plasmar mis sentimientos en tiempo real e incluir, el material de apoyo que pudiera para que la persona que lo leyera, tuviera todo a la mano. El libro comienza con un poema escrito por mi mamá cuando se dio cuenta de mi diagnóstico; cada capítulo tiene un versículo de la Biblia de los muchos que escogí, para estar alimentando mi espíritu con promesas de Dios para mi vida; también incluí los Salmos que elegí para complementar. Hay una sección de testimonios de mi esposo, mis tres hijos, mi hermana, mi papá y mis primos, donde escriben sobre la forma en que ellos manejaron la situación y lo que significó ser un apoyo para mí durante la travesía. Es un libro inspirado por el Espíritu Santo; no lo hubiera podido hacer sin su ayuda.

Cuando enfrentamos circunstancias difíciles tenemos dos opciones: enojarnos, quejarnos y amargarnos, o aceptar las cosas que no podemos controlar, hacer lo que nos toca y confiar que Dios se hará cargo del resto; si optamos por la segunda opción, no solo vamos a salir victoriosos, sino que también impactaremos muchas vidas con nuestro testimonio.

Cuando decidí escribir el libro, fue por mi deseo de aliviar de alguna manera el dolor y la angustia de otras personas que tuvieran que pasar por lo mismo; sin embargo, en el camino, me fui dando cuenta que escribir, también me estaba ayudando a sobrellevar mi propia batalla. El día del diagnóstico nos agarramos de una promesa que dice “Todo es para bien a los que amamos al Señor” (Romanos 8:28); y todo el sufrimiento que mi familia y yo pudimos haber experimentado fue para un propósito mayor. He recibido muchos mensajes de agradecimiento de parte de personas que han leído el libro y en él encontraron consuelo, esperanza, ánimo y fe.

Hay un pasaje que dice: “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.” Mateo 5:14-16.

No soy la súper Karla, simplemente decidí que en mi debilidad, buscaría fuerzas en el cielo. Comprendí que mi dolor lo debía de capitalizar para el bien de otros; tomé la decisión, con la ayuda de Dios, de poner mi lámpara sobre la repisa para compartir la luz con los que me rodean.  

¡The power of love: my victory over breast cancer, ganó primer lugar en su categoría! Cuando subí al podio a recibir el reconocimiento, volví a confirmar que Dios honra a quienes le honran.

¡Que tu luz no se apague!