• Sept. 13, 2018, media noche

Las épocas turbulentas son inquietantes, tanto para directivos como colaboradores. Por un lado, los colaboradores quieren mantenerse positivos, optimistas y valientes frente al futuro. Por otro, las noticias económicas, las conversaciones con clientes y los comentarios de otros compañeros pueden, a menudo, provocar que se sientan incómodos e inseguros. ¿Cómo podemos equilibrar esta situación ambivalente, mantener un entorno motivador y lograr que nuestros colaboradores enfoquen el futuro con esperanza y ánimo positivo?

Mantengamos el foco en la visión y la misión

Tener claras la visión y la misión de la empresa se convierte en algo todavía más importante en tiempos de incertidumbre. Saber cómo los diferentes equipos y departamentos contribuyen a ellas se vislumbra como un aspecto esencial. Una crisis económica hace que sea un momento más que oportuno para transmitir a las personas la importancia de su trabajo para la buena marcha de la empresa hacia la visión. 

Los directivos deben crear una imagen, una idea impactante acerca de cómo será el departamento en un futuro próximo y compartir esta visión con el equipo, a la vez que explicar cómo cada miembro contribuye a diario a hacer de esa visión una realidad. Cuando cada colaborador comprenda la importancia real de su papel en la organización, en su departamento y en su equipo, su sentido del compromiso se verá reforzado.

Desarrollemos conexiones

El papel clave del líder es inspirar a su equipo y conseguir que sus miembros se caractericen por ser colaboradores, leales y talentosos. Esta labor no puede llevarse a cabo desde la distancia. En épocas difíciles y de cambios, es aún más necesario que el jefe esté presente y sea fácilmente accesible. 

Por lo general, los colaboradores agradecen que su director los conozca personal y profesionalmente, que sea cercano, que esté dispuesto a escucharlos y que se preocupe por dedicar un tiempo a atender sus preocupaciones individuales. Se trata de una excelente oportunidad para dejarse ver por la oficina, contactar por teléfono y de forma personal con los colaboradores y mantener la conversación por correo electrónico al día. 

Si las personas se sienten cercanas y conectadas con el jefe, con más probabilidad se sentirán también comprometidas con la organización.

Mantengamos una comunicación abierta

Crear un ambiente de diálogo y comunicación abierta con todos los colaboradores es una de las claves del liderazgo.

 Esta disposición se demuestra en las conversaciones normales y en las que se refieren a temas de trabajo, pero también por el tiempo que el jefe dedica a sus equipos. Hablar sobre las expectativas de las personas, el valor de su función y del trabajo que desarrollan, así como sobre la forma cómo se medirá el éxito de su labor, son asuntos de relevancia para mantener el grado de compromiso del colaborador con la empresa. Una comunicación estrecha permitirá que las personas se centren en sus tareas y abrirá el debate sobre cómo sus funciones se irán adaptando a medida que la organización avanza en sus planes. 

Conseguir que la incertidumbre actual no se convierta en un distractor demasiado importante resulta un factor crítico. Los colaboradores que se entusiasman con lo que les puede deparar el futuro son más proclives a continuar participando activamente, incluso en períodos difíciles.    

Desarrollemos el empoderamiento y a delegar

Por lo general, a las personas nos gusta creer que nuestros esfuerzos contribuyen a algo más grande que nosotros mismos. Para ayudar a los colaboradores a ser más autónomos, en especial a aquellos más activos y que más aportan al equipo con sus iniciativas, tomémonos un tiempo y ayudémosles a enfocarse en los resultados. 

Transmitir que su apoyo es fundamental para el logro de los objetivos, manteniéndolos motivados y comprometidos. Cultivar sus destrezas y habilidades para que puedan seguir contribuyendo con sus aportes en el futuro, y desafiarlos a encontrar maneras innovadoras de realizar su función son aspectos clave para un liderazgo efectivo. 

Todo este proceso les ayudará a ser productivos hoy y a ver la manera de continuar siéndolo en el futuro, a la vez que a encontrar caminos para mejorar la eficacia y la eficiencia: dos puntales en los que toda organización necesita centrarse para continuar siendo competitiva.

Si  bien raramente hay respuestas fáciles a los problemas específicos que se plantean en épocas de turbulencia, está claro que los jefes no pueden retirarse a su despacho y esperar que la situación se arregle sola.

Los tiempos difíciles exigen un liderazgo consistente. Ayudar a los miembros y a los equipos a mantenerse enfocados en la misma dirección de la organización; reforzar la importancia del papel que ejerce cada persona en ese camino; y animarlos a ser parte activa en el desarrollo de nuevas ideas para ayudar a la empresa a tener éxito. 

Los líderes de éxito serán aquellos que dirijan inspirando a los individuos. – John Sculley