• Sept. 19, 2018, media noche

Estimado lector, en esta oportunidad deseo compartir con usted los principios y consejos de algunos de los más grandes inversionistas de los últimos tiempos; principios aplicables a épocas de bonanza y de turbulencia, ya que uno no sabe cuándo tendrá que enfrentar la una o la otra y por eso vale la pena conocer lo que, en situaciones tan diferentes, han puesto en práctica estos grandes maestros.

Sin embargo, antes de hacer este recorrido, deseo recordarle a dos de los personajes más famosos de “viaje a las estrellas”, el doctor McCoy, que básicamente se dejaba llevar por sus emociones y mister Spock, que únicamente tomaba decisiones en base a su razón. Y para ser un gran inversionista, usted debe tomar sus decisiones, no tanto en base a sus emociones, sino en base a su razonamiento.

Para hacer este recorrido, empezaremos con los consejos de Ben Graham, el padre de las finanzas corporativas que, entre otras cosas nos dice: que el peor enemigo del inversionista, muchas veces es el mismo.

Que las mayores pérdidas se originan en comprar activos de mala calidad en tiempos de bonanza. Que muchos inversionistas confunden la prosperidad del momento con la calidad del activo.

Que pronosticar el precio futuro de un activo no es parte del análisis de ese activo o de las finanzas corporativas. Que este análisis no debe ser profético.

Que hay que analizar el “valor intrínseco” del activo y no perder tiempo en predecir el futuro que siempre será desconocido. Que en lugar de predecir el precio futuro de un activo, estime el crecimiento requerido para justificar un determinado precio y luego vea si el mismo es razonable. Que así como no necesita saber el peso exacto de una persona para saber si padece de sobrepeso, tampoco necesita saber el precio exacto de un activo para saber si está sobrevaluado.

Que el mercado es un maniaco-depresivo de naturaleza crónica. Que es bueno conocer la historia del mundo de las finanzas y del mercado, ya que te ayuda a comprender sus ciclos, sus burbujas y sus crisis. Que para ser un buen inversionista se requiere una inteligencia promedio, procedimientos operativos sanos y fundamentalmente, una firmeza de carácter.

Pero desafortunadamente, como nos dice John K. Galbraith, “el mercado se caracteriza por la brevedad extrema de la memoria financiera. Las crisis se olvidan rápidamente. En el mundo de las finanzas la historia tiene muy poca importancia”. 

Según Warren Buffett, discípulo de Graham y a quien usted ya conoce, para invertir, el temperamento es más importante que la inteligencia. Solo cuando la marea baja nos podemos dar cuenta de quienes están realmente desnudos. Buffett no pronostica el precio futuro de un activo; su método es muy simple, ya que sencillamente solo trata de comprar negocios con excelentes fundamentos económicos, administrados por gente capaz y honesta, y a un precio aceptable.

Que eso todo lo que siempre trata de hacer. Que invertir es el mejor negocio del mundo, ya que, a diferencia del beisbol, no estás obligado a batear todo el tiempo, no te cuentan las bolas buenas que no aprovechas y el juez, que es el mercado, nunca te poncha; te ponchas tú mismo y eso es increíble.

Y como nos dice Paul Samuelson, “el invertir debe ser aburrido. No debe ser excitante. Si deseas algo excitante ve a Las Vegas”. Ya que como dice Pascal, “nunca subestimes el valor de hacer nada”. Sin embargo, como dice Charlie Munger, el eterno socio de Buffett, “pero nadie dijo que fuera fácil”.

Por otro lado, según James Tobin, para que la inversión pueda crecer es necesario que la “q”, que mide la relación entre el valor de mercado y el costo de reposición de un activo, sea mayor que 1. Por ello, en épocas de turbulencia, la inversión no crece y los activos solo pasan de manos de unos a manos de otros. No crea riqueza, solo se redistribuye.

Según John Keynes, el principio central para invertir debe ser ir contra la opinión general, ya que de lo contrario, esa inversión será muy cara y poco rentable; pero agrega que si bien es cierto las fluctuaciones del mercado crean las gangas, la incertidumbre producto de las mismas fluctuaciones, te impide aprovecharte de ellas.

Y como dice John Templeton, “es imposible obtener un rendimiento superior, a menos que hagas algo diferente a la mayoría. Pero se necesita mucho coraje para comprar cuando los demás están desesperados por vender y vender cuando los otros están eufóricos por comprar, pero eso es lo que proporciona los mejores rendimientos”. Sin embargo, como nos dice Robert Schiller, “desviarse mucho del consenso te hace sentirte estigmatizado, excluido del grupo, y con el riesgo de ser totalmente exterminado”.

Pero como nos dice el mismo Templeton en su introducción al libro “Investing the Templeton way”, escrito por Templeton y Phillips, “en casi todas las actividades de la vida uno trata de ir donde la perspectivas son excelentes. Sin embargo, cuando tenga que seleccionar una inversión, haga lo contrario; ya que para obtener una ganga y excelentes resultados usted debe ir donde la gente está nerviosa y pesimista. Eso es lo que siempre he hecho”.

Por otro lado, según Howard Marks, los mayores errores en las inversiones no vienen de los factores analíticos, sino de los sicológicos o emocionales, tales como la codicia, el pánico, el no valorar la historia, el capitular ante el consenso y la envidia, ya que como dijo Charles Kindleberger, “no hay cosa peor que ver a un amigo acumular riquezas”.

Según Marks, autor del libro, “lo más importante para invertir con sentido común”, la mayoría de los inversionistas son seguidores de tendencias y solo los mejores actúan en contra de ella. Por lo tanto, no hay que seguir a la manada al precipicio, pero sabiendo por que la manada está equivocada”. Esto es fundamental si usted desea ser un exitoso “cazador de oportunidades”.

Finalmente, según Burton Malkiel y Charles Ellis, autores del libro “The elements of investing”, en épocas de crisis hay que tener mucho cuidado, ya que los malos asesores se multiplican como por arte de magia, pero los principios del buen invertir son aplicables a todas las etapas de los ciclos económicos: invierta periódicamente con visión de largo plazo, no vaya detrás de la moda y siempre actué con paciencia y persistencia. Y si desea profundizar sobre este tema le recomiendo leer “Behavioral investing”, de James Montier. 

nramirezs50@hotmail.com