• Sept. 25, 2018, media noche

El rebote de peso es algo frecuente, las personas también lo conocen como el “efecto yoyo”. Hace referencia a que luego de un período de orden con la comida y de esfuerzos por bajar peso, se vuelven a ganar las libras perdidas e incluso más de las que se tenían inicialmente.

1- Ojo con la transición: cuando se hace alguna dieta para bajar de peso, generalmente hay restricción de alimentos y grupos alimenticios, muchas veces no se tiene balance nutricional y se pierde masa muscular para poder compensar el déficit nutricional ocasionado.

Al comer nuevamente algunos alimentos que se habían descartado, el cuerpo “repone” su déficit y esto se traduce en el aumento de peso. Suele ocurrir cuando se implementan “dietas restrictivas” más que  planes de modificación de estilo de vida que puedan perpetuarse en el tiempo.

2- Priorizar los carbohidratos sanos: la gran mayoría de  planes alimenticios  para bajar peso son aquellos en los cuales se eliminan azúcares y carbohidratos de la alimentación usual.

Este tipo de dietas es muy efectivo y facilita una pérdida de peso muy rápida; sin embargo, es necesario que cuando se haya obtenido la meta que se quiere se introduzcan los carbohidratos poco a poco, usando los más sanos primeros (frijoles, lentejas, garbanzos, tortilla de maíz, panes y pasta integral), recomiendo que el arroz, plátano, yuca, quequisque y dulces sean introducidos al final y con un estricto control de la cantidad y la frecuencia de uso. 

3- Mantener el ejercicio: el ejercicio en donde se quemen calorías al igual que el que fortalece la masa muscular es fundamental implementarlo de forma permanente ya que ayuda a acelerar el metabolismo, a incrementar el consumo de calorías y además a mantener el peso que se ha disminuido.

4- Siempre vegetales y frutas: cuando se logra bajar peso algo que no se debe perder es el consumo abundante de vegetales y ensaladas en cada uno de los tiempos de comida y además las frutas deben ser una opción de meriendas o de carbohidratos saludables. Las vitaminas, antioxidantes, fibra y agua que aportan mantienen el metabolismo acelerado y además facilitan el balance de calorías para lograr el mantenimiento del peso.

5- La compensación debe existir: un plan de alimentación de mantenimiento puede incluir una opción de postre y una fritura a la semana, por tanto, si quieres darte un “gustito” debés hacerlo con moderación y además buscar la forma de equilibrar ese exceso de calorías con más ejercicio o haciendo más liviano otro tiempo de comida.

6- Agua ante todo: durante toda nuestra vida el agua es nuestra fiel compañera por tanto mantener un consumo abundante durante el período de disminución de peso y de mantenimiento del peso perdido es fundamental. Mejora el funcionamiento metabólico y permite ahorrar calorías.

Mantener el peso perdido es tan importante como disminuirlo. Establece estrategias para evitar el rebote.