• Sept. 26, 2018, media noche

Hay personas que tenemos vidas bien aceleradas por nuestros trabajos, negocios, responsabilidades en el hogar, crianza de hijos, etc. El día en estos tiempos, parece que tiene menos horas que cuando éramos niños. En definitiva, el Internet y las redes sociales nos vinieron a cambiar el mundo. Añoro los tiempos cuando los celulares no eran un apéndice del cuerpo humano. El mundo todo lo quiere ya; la paciencia pronto se volverá una virtud del pasado. 

Siempre he sido bien activa, he trabajado fuera de la casa toda mi vida y tengo tres hijos. Cuando decidí ser mamá y continuar trabajando a tiempo completo, sabía a lo que me estaba metiendo. Mis días se hacían chiquitos con tanto que hacer, entonces tuve que ayudarme de diferentes maneras para no terminar corriendo por las calles como una loca.

Pienso que la mayor parte de nuestro estrés es provocado por nosotros mismos. Son pequeñas cosas que van sumando. Les comparto algunos ejemplos para lo que nos pueda servir: 

1Hace mucho rato que en Managua ya no toma 10 minutos llegar a los lugares. Esto me tomó tiempo realizarlo y por calcular mal, o llegaba tarde o corría para llegar a tiempo.

2La agenda es uno de los mejores amigos del ser humano, pero hay que saber manejarla. A veces cometo el error de llenarme de actividades en un día cuando muchas de ellas, no dependen de mí, sino que hay otra gente involucrada; llega el final del día y me quede con la mitad de las cosas sin hacer. 

3Por mi trabajo me toca viajar fuera del país al menos 3 veces por mes; a veces viajes de un día a otro, o regresando el mismo día. Tengo colegas que pueden llegar a la puerta de abordaje cuando casi está cerrada. Yo prefiero llegar con suficiente tiempo para poder reaccionar a cualquier imprevisto.

4Las preocupaciones producen muchísimo estrés y no ayudan en nada. Está bien buscarle solución a los problemas, pero quedarse patinando mucho tiempo en el mismo lugar es desgastante y nos hace daño. Escuchaba una charla el otro día, donde decían que una persona había decidido dedicarle un día a la semana a sus preocupaciones; escogió el día miércoles para esta actividad. Las escribía en un papelito y las echaba en una caja. Cada miércoles las repasaba, se preocupaba otra vez y luego las guardaba hasta el siguiente miércoles. Se comenzó a dar cuenta que la mayoría de problemas que le preocupaban, se solucionaban solitos. 

5La falta de sueño provoca que veamos todo magnificado. Si no dormimos suficiente andaremos desconcentrados e irascibles. En mi caso, me hace más daño no dormir que no comer. Hay que hacerle caso a los médicos cuando nos dicen que debemos dormir al menos 8 horas diarias; que nos desconectemos de televisión, celulares, ipads y computadoras, un rato antes de la hora en la que queramos irnos a dormir. El insomnio es otra enfermedad del siglo XXI, y me atrevería a decir que en la mayoría de los casos es provocado por estar “conectados”, hasta la hora de dormir.

El tiempo diario con Dios en oración, adoración y alimentándonos de su Palabra, es vital para mejorar nuestra calidad de vida y de paso transformarnos en mejores personas. Cuando por algún motivo no dedico ese tiempo, mi día no es igual. Todos necesitamos una dosis diaria de fe, de paciencia, de esperanza, de amor y de perdón para enfrentar el día. Contrario a lo que podamos creer, los humanos estamos diseñados para manejar un día a la vez. Hay un principio que dice: “Así que, no se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. ¡Ya bastante tiene cada día con su propio mal!” Mateo 6:34

Si se fijan, todo lo que he mencionado son cosas que nosotros mismos podemos controlar. Si bien es cierto que siempre habrá imprevistos, en la medida que nos ayudemos tendremos vidas mucho más tranquilas, a pesar de las circunstancias que nos toque enfrentar.