• Sept. 26, 2018, media noche

El lenguaje es uno de los principales rasgos que diferencia a los seres humanos. Cuando se trata de comunicación contamos con diversas herramientas, no obstante, solemos confiar en el lenguaje por encima de las demás. 

Si fuéramos un carpintero, tendríamos una caja llena de las herramientas necesarias para hacer nuestro trabajo. Podríamos tener una herramienta favorita, pero eso no nos impedirá hacer uso de la gama completa de las demás. Cuando nos comunicamos entre nosotros pasa de la misma manera, sin embargo, poseemos otras maneras, como el tono de voz, la expresión facial, el contacto visual y la postura.

Los líderes evolucionados no solo son conscientes de estos otros medios de comunicación, sino que también usan herramientas no verbales atenta y deliberadamente para reforzar su mensaje. Esto eleva el valor de su comunicación y su propio valor como líder.

Si nuestra comunicación no verbal no está alineada con lo que decimos, entonces nuestro mensaje será mezclado o confuso y no resonará en absoluto. Nuestro mensaje se perderá en el proceso.

La segunda conversación

Nuestra mente inconsciente puede procesar hasta 11 millones de bits de información por segundo, mientras que nuestra mente consciente está limitada a 40 bits. Por lo que, instintivamente, delegamos una gran cantidad de procesamiento de información a nuestro inconsciente, a lo que llamaremos la “segunda conversación inconsciente”.

¿Cómo podemos tomar posesión de un proceso que parece ocurrir debajo de la superficie de nuestra conciencia? 

Primero debemos tomar conciencia de cómo habitamos el espacio y cómo nos presentamos, especialmente en los momentos más críticos. En una reunión con un cliente, ¿nos quedamos atrás o bajamos la mirada a nuestra computadora? Durante una presentación, ¿nos paramos con las manos detrás de la espalda o la cruzamos de frente?

Esta segunda conversación inconsciente hace más que simplemente reforzar nuestra conversación consciente. A veces, puede ser donde se gana o se pierde al momento de transmitir una idea.

Una vez que nos volvemos más conscientes de nuestros gestos característicos y del lenguaje corporal podemos alinear nuestra señalización no verbal con nuestro mensaje hablado. Esto comienza con la claridad de intención.

Creemos que sabemos exactamente lo que queremos de una reunión o presentación determinada, cuando, en realidad, nuestras mentes son a menudo un revoltijo de emociones y pensamientos aleatorios. 

Si nos tomamos el tiempo para concentrarnos en la esencia de nuestra intención, entonces es más probable que se desarrolle a través de nuestros gestos, entonación y expresión facial. Este enfoque de adentro hacia afuera pasa de la emoción al gesto. El gesto a veces anticipa e incluso da forma a la emoción y al pensamiento. 

Podemos elegir comenzar allí y trabajar desde afuera. Con la práctica, podemos aprender a ser más conscientes de ciertos gestos y señales no verbales y, por lo tanto, su efecto en los demás y en nosotros mismos.

PRESENCIA CONSCIENTE

Todo esto se reduce a la conciencia de uno mismo, de los demás y de la situación, que es la atención plena. En una investigación realizada por primera vez en Harvard, la sicóloga Amy Cuddy descubrió que las personas que se sienten seguras y poderosas probablemente manifiesten esa presencia en una postura más segura y poderosa. Tomando esto en consideración, surge la pregunta, en caso contrario ¿Podría una postura expansiva, una “pose de poder”, realmente hacer que alguien se sienta más seguro y poderoso? La respuesta es sí. La mente de hecho sigue la dirección del cuerpo.

Implícito en esta investigación es una idea esencial de que el lenguaje corporal no solo comunica mensajes a otros, sino también a nosotros mismos. Toda la gama de señales no verbales comunica al mundo y a nosotros mismos quiénes somos.

Una oportunidad para conectarse

Cuando confiamos excesivamente en textos y correos electrónicos, podríamos perder la oportunidad de conectarnos. Al limitar nuestra caja de herramientas, corremos el riesgo de la falta de comunicación y perdemos de otros beneficios de la interacción cara a cara, como la construcción de confianza y el propósito compartido.

Al poner en práctica esto tendremos una oportunidad para conectarnos con nosotros mismos y con los demás. Aprender a comprender y usar todo lo que se encuentra en nuestra caja de herramientas de comunicación nos llevará a convertirnos en un mejor líder y un mejor ser humano.

La comunicación no verbal no necesita ser un campo minado, sino una mina de oro. Seamos conscientes de eso y veremos crecer nuestra presencia e influencia.

"El mayor problema en la comunicación es la ilusión de que ha tenido lugar".

– George Bernard Shaw