• Oct. 19, 2018, media noche

La salud física es muy parecida a la salud financiera y, en ocasiones, igual de descuidada por las personas. Esto se debe en parte a que consideramos las finanzas personales como un tema muy complicado al que preferimos ver de lejos, y en parte también a la falta de educación financiera que tenemos en el país.

Sin embargo, estas justificaciones no se deben convertir en excusas para continuar por la vida con una pésima salud financiera. De hecho, ¡hoy podría ser el primer día de una vida diferente para vos!

Y lo primero para comenzar a hacer cambios es saber dónde estamos parados. A continuación los ocho factores para medir tu salud financiera, según el Center for Financial Services Innovation (CFSI) y su estudio “Eight Ways to Measure Financial Health”.

Gastos

Gasto menos de lo que gano: La base y principal clave de una vida financiera sana es gastar menos (o, en el peor de los casos, lo mismo) de lo que ganás. Si no es así, probablemente te estés endeudando un poco mes a mes. Preguntante, ¿cuánto más estoy gastando? ¿A qué se debe? ¿Es para cubrir gastos, deudas o inversiones?

Pago mis facturas en un 100% y a tiempo: El grado en que las personas se mantienen al día con los pagos de su factura indica claramente qué tan capaces son de gestionar su flujo de caja y compromisos financieros diarios. Entonces, ¿pagás tus créditos y tarjetas a tiempo? ¿Qué tal otros compromisos, como los servicios básicos, el colegio de los niños o la renta?

Ahorros

Tengo suficientes ahorros para emergencias: Tener suficientes ahorros líquidos es importante para hacer frente a un gasto inesperado, como un accidente, choque, enfermedad, caída repentina en ingresos, etc. Idealmente, deberíamos tener ahorrados el equivalente a seis meses de gastos de subsistencia.

Tengo suficientes ahorro o activos para el futuro (retiro): Tener suficientes ahorros a largo plazo es necesario para lograr seguridad financiera y aprovechar oportunidades tales como invertir en la educación de los hijos, una casa, o el retiro. Mantené presente que cada meta de vida es, a su vez, una meta financiera. Proponete comenzar ahorrando el 1% de tus ingresos, hasta que llegués al 10%.

Deudas

Mi carga de deudas es sostenible: Tener una carga de deuda manejable sugiere que la persona no será consumida por penalidades por mora, altas tasas de interés, o tener una deuda tan alta que conduzca a mayores dificultades financieras, incluida la quiebra. Para esto, enfocate en no destinar más del 30% de tus ingresos al pago de todos tus préstamos.

Tengo un buen récord crediticio: Aunque el récord crediticio no necesariamente es un indicador perfecto de tu salud financiera, sí arroja una luz sobre la capacidad que tenemos para acceder a créditos de bajo costo y tu propensión a pagarlo en tiempo y forma. Recordá que podés acceder a tu récord crediticio gratuitamente, una vez al año, en cada una de las centrales de riesgo.

Planificación

Tengo los seguros que necesito: Tener los seguros apropiados para nuestras condiciones particulares de vida nos permite ser flexibles y estar preparados ante gastos y eventos inesperados, como la muerte de un amado o una emergencia médica. Lejos de la creencia popular de que son gastos innecesarios, los seguros más que un gasto, siempre son una inversión.

Planifico mis gastos con anticipación:  La planificación anticipada de los gastos indica que las personas son orientadas hacia el futuro y que están interesadas en mejorar su situación financiera. Entonces, ¿tenés un plan? ¿Contás con un presupuesto? 

Como verás, según  el Center for Financial Services Innovation (CFSI), podés decir que tenés una buena salud financiera si gastás menos de lo que ganás; pagás tus cuentas y facturas a tiempo; tenés suficientes ahorros para emergencias y a largo plazo; una carga de deuda sostenible; un historial crediticio saludable; seguros adecuados y planificás tus gastos futuros. 

¿Qué tal está tu salud financiera?