• Oct. 24, 2018, media noche

El exdirector general de Analog Devices, una multinacional estadounidense, Ray Stata dijo una vez que la velocidad en la que las organizaciones y los individuos aprenden es, en efecto, la única ventaja sostenible que una empresa puede lograr. Las razones son claras. Una empresa puede copiar los productos y servicios de otra empresa, los colaboradores pueden pasar de una empresa a otra y tomar los procesos aprendidos en la primera organización aplicándolos a la siguiente que vayan, pero el único medio real para salir adelante y permanecer por delante de la competencia es a través del aprendizaje continuo que conlleva al cambio e innovación y por ende al éxito.

Un estudio reciente de Dale Carnegie descubrió seis áreas a través de las cuales las organizaciones innovan con el fin de lograr y mantener el éxito. Una de las estrategias utilizadas por estas empresas es adoptar una cultura de aprendizaje continuo. 

Las empresas que logran niveles exitosos de desempeño se enfocan en diversas áreas: reclutar el talento adecuado, creación de procesos efectivos, gestionar el tiempo eficientemente, etc. Uno de los aspectos que impacta mayormente es que estas empresas se dedican a realizar inversiones continuas en la capacitación de sus colaboradores. De hecho, la mitad de los participantes en la encuesta que Dale Carnegie realizó planeaban mantener la inversión en capacitación o aumentar significativamente las mismas enfocadas siempre en el aprendizaje.

En general, muchos líderes empresariales aceptarán la necesidad de capacitación sólo si está vinculado a resultados tangibles y habilidades duras. Sin embargo, cuando se trata de las habilidades blandas menos tangibles obtener el visto bueno de un gerente puede ser una tarea un poco más difícil.

A pesar de estudio tras estudio apuntando a los beneficios del aprendizaje, los gerentes de alto mando a menudo cuestionan el retorno de inversión de esta categoría de capacitación y lo ven como una pérdida de tiempo. Desafortunadamente, esto puede conducir a un foco inconsistente en la capacitación, o tratar el entrenamiento como una cura de primeros auxilios, ya cuando tenemos el problema frente a nosotros, en lugar de una herramienta estratégica preventiva.

La capacitación ofrece múltiples beneficios en varios niveles, pero muchos de estos resultados no pueden ser medidos de inmediato o vinculados como efecto directo de la capacitación. Estudios de investigación, incluyendo el estudio Dale Carnegie, demuestran que los colaboradores se involucran más consistentemente cuando el aprendizaje se convierte en un valor cultural. Uno que se espera que posean, se celebren los resultados y se administre desde la institución. 

Cómo gerentes o líderes en nuestras empresas, siempre estamos en busca de la mejora continua. Tener una visión a futuro nos permite planificar estrategias y facilitar este proceso. El cambio no puedes ser solo en la parte de procesos y el área técnica, el enfoque debe ser al capital humano por igual. No podremos emprender el camino al éxito si a nuestros colaboradores no les hemos brindado las herramientas suficientes para ir a la par de los requerimientos de la empresa y los retos que nos plantea el mercado actual.

Esto, convierte a las capacitaciones en algo imprescindible y de alto beneficio a largo plazo para alcanzar los objetivos de la compañía hoy en día.

“La persona que piensa que sabe todo, tiene mucho que aprender.”
 (Anónimo)