• Oct. 26, 2018, media noche

Hace un tiempo, en el FinCon17 (Congreso Mundial de Finanzas Personales), tuve la oportunidad de asistir a un taller impartido por una australiana llamada Natalie Sisson, quien hace unos años comenzó un sitio llamado “The Suitcase Entrepreneur”, en el que explicó cómo alcanzar la ansiada libertad financiera y de tiempo.

Como ejemplo, ella pasó dos semanas andando en bicicleta por África y, mientras disfrutaba de la vida, contrató a un equipo en diferentes partes del mundo que le ayudara a manejar su negocio mientras ella pedaleaba.

Acá va mi mejor intento por compartir todo lo que dijo.

Para comenzar, hay tres razones por las que no nos gusta delegar:

Soy una “control freak” y perfeccionista que piensa que nadie más puede hacer el trabajo como yo.

No tengo dinero para contratar a nadie.

¿No se va a convertir en un hastío el tener que estar entrenando y lidiando con el personal?

Es necesario dejar esas creencias atrás. Yo misma he pasado por el proceso de aprender a delegar. Aún tengo mucho que aprender, pero comencé hace 3.5 años delegando gran parte de mi comunicación digital al súper equipo de Origami Brand Studio.

Eso me ayudó a liberar tiempo para hacer otras cosas y tomar más trabajo, hasta que unos meses después estaba de nuevo a punto de volverme loca y mi esposo (entonces novio) me convenció que “al menos intentara por tres meses” contratar a alguien a ver qué tal. El resultado es que ese puesto aún existe y cada día tiene más trabajo.

En el proceso he aprendido que no solo hay muchas personas que me pueden ayudar, sino que además hay muchas cosas que esas personas pueden hacer 1,000 veces mejor que yo. Pero si no lo intentás y no dejás de ser obsesivo-compulsivo, difícilmente lo vas a descubrir. Es sencillamente imposible que vos seás lo mejor en absolutamente todo lo que hacés.

Pero, a todo esto, ¿por qué hacerlo?

Te ahorra tiempo y dinero si lo hacés bien.

Paz mental de que alguien más está trabajando mientras vos estás fuera o en reuniones.

Acceso a personas con enormes talentos.

Reducción de horas trabajadas, al enfocarte en aquello que amás hacer.

Si contratás freelancers, no tenés que pagar impuestos.

Cosas pasan mientras vos dormís.

Acceso a especialistas y técnicos en temas específicos que vos no manejás.

Sos más eficiente. Punto.

Ahora, todo esto suena muy bien, pero ¿Cómo saber qué cosas delegar y con qué quedarte?

Hacé este ejercicio que consiste en hacer una tabla que tenga las cuatro listas de la libertad (así lo llamó ella). Estas listas son:

Lo que no me gusta hacer.

Lo que no puedo hacer.

Lo que no debería estar haciendo.

Lo que amo hacer o amaría hacer si tuviera todo el tiempo.

Ahora ya sabés cuáles son las cosas que deberías estar delegando y con cuáles te querés quedar. Probablemente no podás delegarlo todo de una vez y aquí debés tomar tu decisión, en base a qué te funciona más en estos momentos:

Tu primera contratación podría ser una persona más “generalista”, alguien que pueda hacer un poco de todo lo que vos hacés, para ir liberando espacio en tu agenda.

O bien, podría ser una persona con capacidades y talentos más específicos, que realmente necesités. Por ejemplo: Necesitás un diseñador, un programador, o un contador, etc.

No hay una respuesta correcta o idónea de cuál escoger. De verdad, es un asunto personal, en base a cómo están tus necesidades. Yo, por ejemplo, elegí la segunda opción. Y, probablemente, para mí segunda contratación (¡que se viene pronto!) también haga lo mismo.

Dos consejos adicionales son: crear tu propio organigrama y tus propios flujos de trabajo (el paso a paso de cómo se hace algo) para cada puesto. De esta manera, cada vez que entre alguien nuevo al equipo, no tenés que dedicar horas o días para explicarle cómo se hace cada cosa, sino que esta persona lo puede estudiar en detalle.

Finalmente, sé que como emprendedor o emprendedora muchas veces cuesta soltar y dejar ir el negocio y las responsabilidades, pero solamente trabajando de la mano con personas talentosas y capacitadas podrás llevar tu negocio al siguiente nivel.