• Nov. 7, 2018, media noche

Estimado lector, recordemos lo que Ben Graham nos dice en su famoso libro “The intelligent investor”, que el mercado de valores en el corto plazo es una máquina de votos, es decir, de preferencias y expectativas, racionales o irracionales y que solo en el largo plazo verdaderamente representa el valor “intrínseco”, es decir, el valor real de los activos. Por ello, Graham siempre decía que el mercado es bipolar y que, muchas veces, sin razón alguna amanece deprimido y otras amanece eufórico. En otras palabras, esto significa que en el corto plazo, muchas veces el precio no guarda relación con el valor de los activos.

Y en ello se ha basado su gran discípulo, Warren Buffett, para decirnos que como inversionista, uno debe ser agresivo e invertir cuando el mercado sin razón está deprimido, y ser conservador y mejor esperar cuando el mercado también sin razón está eufórico. O como nos dice Howard Marks en su último libro “Mastering the market cycle”, “cuando estamos obteniendo valor barato debemos ser agresivos; pero cuando obtenemos valor caro debemos retirarnos del mercado”.

Pero también hemos escuchado que en general, los inversionistas no actúan racionalmente frente a los principios de la oferta y la demanda, aunque si respetan esos principios en el resto de sus decisiones. Así por ejemplo, cuando una casa o una finca, sin razón bajan de precio, normalmente corremos a comprarla, pero cuando, sin razón, una acción baja de precio, normalmente corremos a venderla. 

Por ello John Maynard Keynes nos decía que para ser exitoso en el mercado en el corto plazo, lo importante no era identificar a los mejores activos, sino a aquellos activos que la mayoría creía que serían los mejores en el futuro cercano, independientemente de su verdadera calidad. Pero este comportamiento muy difícilmente te llevará a ser un inversionista exitoso en el largo plazo.

Sin embargo, este comportamiento no se debe a la falta de inteligencia o preparación, ya que todos comprendemos las leyes de la oferta y la demanda, sino que se debe al elemento más importante que se requiere para ser un inversionista exitoso: el conocerte a ti mismo y el conocer la historia de los ciclos del mercado, recordando que el peor error que podemos cometer es caer en la trampa de creer que “esta vez es diferente”.

La responsabilidad de realizar este análisis es solo tuya y es indelegable, por brillante que sea tu asesor financiero, ya que tú y tu asesor financiero solo podrán tener éxito una vez superada esa etapa fundamental. Y ello significa que, antes de tomar una decisión de inversión, debes conocer tus objetivos de largo plazo, tu situación financiera actual, tus perspectivas de futuro y tu aversión al riesgo, es decir, que tanto riesgo o incertidumbre puedes soportar en el corto plazo. Por ejemplo, si usted es muy averso al riesgo y su visión es de corto plazo, nunca invierta en acciones, porque las venderá en el peor momento. Se lo aseguro.

Y aunque recientemente publicamos el artículo “Invirtiendo en épocas de turbulencia”, deseo conversar con usted un poco más sobre este tema, ya que algunos amigos me han preguntado qué hacer en épocas de incertidumbre y especialmente después de haber vuelto a leer la obra clásica de Charles Ellis, profesor de Harvard y Yale y presidente del comité de inversiones de esta universidad y que se titula “Winning the loser’s game”. Para mí este es uno de los mejores libros publicado sobre el tema de cómo invertir, y por ello Peter Drucker dice que “este es por mucho el mejor libro sobre la política y la administración de inversiones”. Regálese este libro estas navidades y regálelo a sus hijos, ya que según el mismo Ellis, “después de leer este libro, sabrás todo lo que necesitas saber para ser un inversionista exitoso” ¡Modesto el hombre! pero dice la verdad.

Ahora, suponiendo que usted ya realizó la primera parte de este análisis, que es la fundamental y que consiste en conocerse a usted mismo, algunos de los consejos que nos brindan estos autores y grandes inversionistas son los siguientes:

En épocas de incertidumbre, mantenga la calma y no caiga en el pánico. Recuerde que la primera regla del buen invertir es no sufrir una pérdida de “carácter permanente” y que la segunda gran regla es nunca olvidar la primera. Según Ellis, la solución a este problema es la educación financiera y de los ciclos del mercado y la fortaleza de carácter. Ya que como nos dice Howard Marks “si bien es imposible conocer exactamente el futuro, el estudio de los ciclos financieros nos ayuda a identificar sus tendencias y ello es una gran ventaja”.

Mantenga siempre una visión de largo plazo, sin descuidar el corto plazo, lo cual le ayudará a fortalecer la estrategia que le permitirá alcanzar su objetivo de largo plazo. Esto es muy fácil de decir y cumplir cuando las cosas van bien, pero el reto consiste en cumplir con esta recomendación cuando las cosas van mal. Recuerde que el rendimiento total de una inversión en el largo plazo depende de la sustancia, del valor intrínseco, del flujo de beneficios, pero en el corto plazo depende de la sicología del mercado, es decir, de la fluctuación en los precios, la cual es muy errática. Por ello tenga muy presente las características estructurales de la industria en la cual usted opera y el análisis industrial del profesor Michael Porter; así como la forma de administrar las tensiones que normalmente se presentan entre el corto y el largo plazo y el análisis de los costos “buenos” y los “malos”, contenido en el libro de Dominic Dodd y Ken Favaro: “Las tres tensiones”.

Mantenga un nivel de endeudamiento prudente, ya que si bien es cierto, el “palanqueo” multiplica tus beneficios cuando las cosas van bien, también multiplica tus problemas cuando las cosas van mal. El impacto es simétrico.

Mantenga un nivel de liquidez adecuado, ya que esta es la mejor defensa para no verse obligado a vender cuando no le conviene, como en un período de crisis; ya que si usted esta ilíquido y además, excesivamente endeudado, usted no podrá actuar con calma, ni con visión de futuro, ya que no tendrá futuro y no solo tendrá que vender sus activos a precios de “guate mojado”, sino que no podrá beneficiarse de las oportunidades que se presentarán. Recordemos lo que nos dice Buffett, en sus cartas a sus accionistas, en el sentido que “solo cuando la marea baja, podremos identificar a los que están desnudos”.

Y cuídese de “asesores” y comentaristas que, con una visión extremadamente pesimista, para hacerse notar o para “llevar agua a su molino”, se multiplicarán en estos casos. Actúe en base a los hechos y a la información confiable y si después de haber realizado su propio análisis acompañado de un buen “abogado del diablo”, decide ir contra la corriente, hágalo, que ello le puede traer grandes beneficios. Pronto conversaremos un poco más sobre estos temas. 
nramirezs50@hotmail.com