• Nov. 21, 2018, media noche

La variedad nos fortalece y expande nuestros horizontes a nuevas posibilidades. Cuando se trata de líderes, cada individuo tiene una personalidad distinta y una forma diferente de abordar sus responsabilidades, eso incluye el rendimiento de su equipo.

 El desempeño de los colaboradores de toda organización depende del estilo de liderazgo de quien los guía y conduce al éxito de sus acciones. Los líderes en las organizaciones son los encargados de materializar y volver una realidad la visión de esta. Y esto no se logrará sin un equipo comprometido, eficaz y de alto desempeño.

Los factores clave para ser el líder de equipos de alto desempeño son los siguientes:

Cooperación: En un equipo de alto desempeño, las personas confían entre sí para hacer que los procesos e interacciones funcionen según lo planeado.

Los equipos erradican a los miembros que no cooperan y los reemplazan con gente que permita que avance el proceso o los asesoran para que tengan un comportamiento de mayor cooperación.

Respeto mutuo: Las personas evitan la arrogancia, condescendencia y criticismo. Los equipos alcanzan el éxito cuando sus miembros respetan el talento, opiniones y esfuerzos de los demás.

Democrático: Cada miembro del equipo tiene voz, tiene el derecho a cuestionar el proceso, dar retroalimentación y evaluar el avance del equipo.

Reconocer las fortalezas: A muchos líderes les resulta difícil reconocer las fortalezas de los miembros del equipo. En el entorno empresarial, donde el reconocimiento es escaso, muchos dejamos de ver las fortalezas de los demás. Es necesario cambiar la forma de pensar y comenzar a ver a las personas con base en lo que les admiramos y reconocemos.

Combinar fortalezas para formar un equipo: Esto es como combinar los ingredientes de una gran receta. No se obtiene un gran platillo con solo aventar los ingredientes, sin importar qué tan bueno sea cada uno. Podemos observar cómo las personas capaces y talentosas no tienen un buen desempeño como equipo.

Concéntrese en las fortalezas, no en las debilidades: ¿Les demuestran a los miembros del equipo que valoran sus fortalezas o sólo se enfocan en sus debilidades?

Celebre la diversidad: Aunque parece más sencillo, la mayoría de gente se aburriría en un equipo cuyos miembros tienen la misma personalidad. La interacción del equipo es más estimulante e interesante cuando el equipo cuenta con una variedad de estilos y características personales.

Abra las líneas de comunicación: Los miembros del equipo tienden a evitar a otros miembros del equipo con diferentes personalidades y forman alianzas informales con miembros similares a ellos. Como líderes de equipo debemos evitar estas tendencias, los subgrupos se convierten en pandillas y se bloquean las líneas de comunicación del equipo.

Administre los resultados, no las tareas: Los líderes que, son partidarios de incluir en los equipos de alto desempeño diversas personalidades, han aprendido a enfocarse en los resultados que logra cada uno de los miembros. Esto les permite a las personas expresar sus personalidades a través de su trabajo y así contribuir en forma significativa al esfuerzo del equipo. A fin de cuentas, lo que importa es la contribución de cada uno de los miembros del equipo para cumplir con las metas y misión del equipo.

Para impulsar el rendimiento de los equipos, la persona al frente de ellos debe entender y abrazar la diferencia entre gestión y liderazgo. Gerenciamos procesos, lideramos personas. 

La percepción o imagen que los colaboradores tengan de sus líderes es fundamental para el éxito de estos.  La imagen que proyectan los líderes es al final un reflejo de lo que son y desarrollan equipos de alto impacto en proyectos a donde quiera que vayan.

“Para ser irremplazable, uno debe buscar siempre ser diferente” 
– Coco Chanel.