• Nov. 26, 2018, media noche

Estimado lector, estas recomendaciones no son mías; son, como diría Ray Dalio, de personas que han tenido experiencias exitosas en este campo; ya que de lo contrario no tienen valor alguno. Le recuerdo este consejo de Dalio, para que sepa a quién pedirle consejo y de quién tomar consejo; ya que como su abuelo le dijo a Steve Forbes, “normalmente, cuando alguien se dedica a vender consejos, solo el vendedor se beneficia”.

Muchas veces creemos que para saber invertir, lo principal es conocer las técnicas de valoración de activos o de empresas, que con dominar las fórmulas del valor presente del flujo de beneficios futuros es suficiente y que con dominar la “fórmula de Gordon”, ya estamos listos.  Sin embargo, se nos olvida que las dificultades empiezan cuando, con sentido común, queremos empezar a determinar el valor de esos beneficios, la tasa de crecimiento de los mismos y la tasa a la cual los descontaremos.  Sin embargo, aunque llegar a este nivel ya es un enorme reto, todavía no hemos abordado lo fundamental para ser un inversionista exitoso y ello, normalmente no se aprende en las aulas de clases, incluyendo a las mejores escuelas de negocios del mundo, cuyos primeros puestos este año fueron otorgados a Stanford, Chicago, Harvard, Wharton y M.I.T.; que como me dicen los amigos Nicolás y Alfredo Marín son “las sospechosas de siempre”. Pues bien, en esta oportunidad deseo conversar con usted un poco más de ese algo adiciona
l que es fundamental para ser un inversionista exitoso.

Para empezar, recordemos lo que nos han dicho Graham y Buffett, en el sentido que el precio y el valor son dos cosas diferentes; que en el corto plazo muchas veces el precio no guarda relación con el valor, ya que el mercado es bipolar; que siempre debemos conocer y tener presente nuestro “círculo de competencia”; que debemos conocer a nuestros socios y a la dirección superior de las empresas donde deseamos invertir y que siempre debemos invertir con un “margen de seguridad”, ya que en el mundo de los negocios nunca habrá certeza total sobre lo que podemos esperar de una inversión. 

Y también debemos recordar lo que nos ha dicho Templeton, no solo que debemos tratar de comprar barato y vender caro, sino que debemos comprar en el momento de máximo pesimismo y que solo debemos vender, cuando ya tengamos una mejor alternativa de inversión.  Pero como nos dicen Buffett y Ellis, si no posees la capacidad y los recursos necesarios, “no trates de vencer al mercado”, únete a él invirtiendo en un “fondo indexado”, es decir, un fondo pasivo, que no sea administrado por “estrella” alguna, ya que los costos de su administración reducirán sustancialmente tu rendimiento, y que no sea de los que han ganado notoriedad por su excelente ejecutoria durante los últimos dos o tres años, ya que nunca debes olvidar el inevitable “retorno a la media”, ya que así te ira mucho mejor.  Y si le interesa este tema, le recomiendo leer el libro de John Bogle, “Common sense on mutual funds”.

Ojalá yo hubiera sabido todo esto hace mucho tiempo, cuando por primera vez la institución para la cual trabajaba estableció un fondo de retiro y contrató a unos “expertos” que llegaron a recomendarnos cómo cada uno de nosotros debía invertir sus recursos y el que me tocó a mí, para mi mala suerte, me recomendó un portafolio “balanceado”, cuando por aquellos tiempos era muy joven, me podía dar el lujo de haber invertido todo en acciones y me recomendó que por “diversificación”, colocara una parte de mis ahorros en los famosos “tigres asiáticos”, porque venían “creciendo como la espuma”.  Pero al muy poco tiempo se vino la crisis cambiaria de esos países y la porción que había destinado a los mismos también desapareció como la espuma y como realmente, yo no sabía lo que estaba haciendo, me salí de dicho segmento, “para cortar mis perdidas”, y me tomó mucho tiempo recuperarme. Sin embargo, como dijo el viejo Forbes, el asesor financiero sí obtuvo su buena comisión.  Qué bien estaría hoy si todo lo hubiera invertido, por ejemplo, en el “Vanguard total stocks fund” y no hubiera tratado de “ganarle al mercado”.

Cuando uno no sabe lo que realmente está haciendo y no tiene el carácter para soportar las fluctuaciones de muy corto plazo, que siempre se presentarán en este tipo de operaciones, ya que en el mercado hay demasiados irracionales, mejor no se me meta a especular.

Según Howard Marks, para ser un inversionista exitoso hay que evitar caer en la euforia y en el pánico, y para ello es necesario entender cómo funcionan los ciclos del mercado y saber que aunque siempre habrá un  “retorno a la media”, la media no existe, ya que, dentro de su tendencia de largo plazo, el mercado en el corto plazo, aunque esté permanentemente retornando a la media, no sabemos cuánto durará cada ciclo, pero además, nunca permanecerá en la media, sino que se moverá de un extremo a otro, de la euforia al pánico.  Y sabía usted que los “promedios” casi nunca existen, y que encontrar al ser humano promedio seria casi un milagro.  Yo no lo sabía y lo descubrí muy recientemente y si le interesa este tema, le recomiendo leer el libro de Todd Rose, profesor de Harvard, “The end of average: How we succeed in a world that values sameness”.  Este tema le será de gran utilidad, no solo para desarrollar una excelente política de recursos humanos en su empresa, sino para educar a sus hijos y a sus nietos y apoyarlos en su desarrollo personal y profesional que, después de todo, es la principal empresa de su vida.

Paradójicamente, según Marks, las peores decisiones de inversión se toman en períodos de bonanza, cuando nos sentimos muy confiados y bajamos la guardia reduciendo y muchas veces eliminando, la “aversión al riesgo”.  En estos casos, como nos sentimos muy confiados, estamos dispuestos a pagar precios muy elevados o dar crédito en condiciones muy flexibles, lo cual incrementa el riesgo de nuestra inversión y reduce su futuro rendimiento.  Recordemos que los nadadores que más se ahogan son los mejores y los más atrevidos, por lo que yo nunca creo morir ahogado. Y, por el contrario, las mejores decisiones las tomamos en períodos de crisis, si es que sabemos lo que estamos haciendo y entendemos cómo funcionan los ciclos del mercado, ya que de lo contrario, las decisiones que tomemos en épocas de crisis serán todavía ¡peores! Templeton nos ha dicho que la frase más costosa para los inversionistas ha sido, “esta vez será diferente”; ya que como dice Marks, “en el corto plazo, el mercado nunca subirá indefinidamente,  ni bajará indefinidamente” y los que operen bajo esta premisa, tarde o temprano se llevarán una grande y desagradable sorpresa.

Por ejemplo, en el caso de la banca, los “buenos banqueros” nunca se duermen en sus laureles y aun en épocas de bonanza son muy cuidadosos en la evaluación del riesgo crediticio y con las condiciones para el otorgamiento del crédito, ya que saben que están trabajando con el dinero de sus depositantes.  Sin embargo, los “malos banqueros” no solo se vuelven extremadamente flexibles con el otorgamiento del crédito a sus clientes, sino también a ellos mismos, y cuando, como dice Buffett, la marea baja y los que están desnudos no se pueden continuar ocultando, estos “malos banqueros” recurren al fraude, llevando a sus instituciones a la iliquidez y a la quiebra.  Recuerde que, según William Black, para el “mal banquero”, la forma más fácil de robar un banco es adquirir uno. Por lo tanto, el crédito fácil, en general, en lugar de crear capital, más bien lo destruye. 

nramirezs50@hotmail.com