• Nov. 29, 2018, media noche

El pago del aguinaldo o décimo tercer mes está a la vuelta de la esquina. Incluso, habrá quienes ya lo hayan recibido, pues he descubierto que con el paso de los años, más y más empresas lo entregan antes de lo estipulado por la ley.

Cada año, durante los últimos 6 años, me he dado a la tarea de escribir y hacer recomendaciones sobre este tema, con el fin de motivar a las personas a invertir y no malgastar este dinerito. La razón principal es que te abre una ventana de oportunidad gigante: durante un mes recibirás el doble de lo que normalmente recibís el resto del año.

Ojo: una de las claves que debemos mantener presente precisamente para no dejar que se nos escurra de las manos es recordar que ni es dinero extra, ni un regalo caído del cielo… Es dinero que nos tomó un año entero ganar y, por lo tanto, la mayor muestra de amor que deberíamos tener con nosotros mismos y nuestro esfuerzo es hacer que nos dure el máximo tiempo también.

¿Qué quiere decir esto?

Sencillo: que si para ganar un mes de salario vos trabajás un mes, para ganar el aguinaldo debés trabajar un año entero. Esto quiere decir que tenés 12 veces más razones para sacarle el jugo, maximizar tus recursos y estirar hasta el último centavo.

Quizá te estás preguntando cómo se logra esto o cuál sería la manera más inteligente de usar tu aguinaldo, y lo primero que te quiero decir es que no hay respuesta única que sirva para todas las personas: recordá que las finanzas personales son, precisamente, personales. Por lo que lo mejor que podés hacer es tomarte tu tiempo, detenerte a analizar tu situación y tomar tu decisión en base a tu realidad, necesidades y prioridades.

Dicho esto, sí hay algunos parámetros generales que podemos seguir. La premisa de esto es usar este dinero de manera que sintás los efectos positivos y retribución a largo plazo y no en una simple gratificación instantánea.

En condiciones regulares, siempre recomiendo usar una pequeña parte (digamos el 20%) para los gustitos y gastitos del presente, como Navidad, vacaciones, fiestas, etcétera; y el 80% restante en ahorro para nuestras metas y sueños, sean cuales sean.

El 2018 es distinto

Sin embargo, tomando en cuenta la crisis sociopolítica –que se ha convertido en crisis económica- de los últimos 7 meses, es necesario pensar un poco más allá y tomar decisiones financieras más enfocadas en la previsión y seguridad.

De esta manera, este año te recomiendo que para tu aguinaldo pensés en dos grandes rubros:

Pago de deudas: Si tenés grandes deudas de consumo –sobre todo en tarjetas de crédito, casas comerciales o prestamistas- utilizar tu aguinaldo para saldarlas es una buena decisión, puesto que muy difícilmente vas a encontrar una inversión que te genere el mismo interés que pagás por una tarjeta.

Ahorro de emergencia: Quizá te sentís seguro y confiado porque hasta el momento aún conservás tu trabajo (sino, de entrada no estarías recibiendo un aguinaldo) y veás el famoso fondo de emergencia como algo que, una vez más, podés posponer.

Por favor, no lo hagás. La crisis no ha pasado y según el último Informe de Coyuntura Económica de Funides, a septiembre 2018, el 2019 no se viene mejor, sino peor. Esto quiere decir que aunque hasta el momento mantengás tus ingresos, nadie te garantiza que siempre será así, por lo que es mejor prevenir que lamentar.

La única manera en que te preparás para esto es con un colchón que te ayude a mantener tus gastos necesarios –o de supervivencia-  durante 6 meses, que es lo que podrías tardar en encontrar fuentes alternas de ingresos.

Especialmente ahora que el crédito está tan restringido, si te quedaras sin trabajo o algo más pasara (accidentes, enfermedades, etc.) tener dinero en mano es más que necesario.

En conclusión, aunque el aguinaldo coincida con la “época de compartir” y gastar más, las condiciones actuales del país nos obligan a ser más precavidos. Usemos el pago del décimo tercer mes para salir de deudas de consumo y/o ahorrar por si algo llegara a pasar.