• 2018-12-10

Estimado lector, una mañana a finales de la década de los 80, siendo miembro de la facultad de Incae en Costa Rica, recibí una llamada de don Jorge Manuel Dengo, quien me decía, “Noel, Óscar me pidió que organizara la cumbre de presidentes que se realizara en Costa Rica y creo que el mejor ambiente para que se realice la misma, no es una oficina de Gobierno, ni un hotel, sino un ambiente académico e informal y que permita la privacidad necesaria y la camaradería para que la misma sea exitosa. Y aunque a vos ya te hemos adoptado, continúas siendo nicaragüense y a tu pueblo le interesa superar esa guerra a la que ha sido sometido y por lo tanto me tienes que ayudar. Por eso, me gustaría que me prestaras el Incae por un fin de semana, para realizar la cumbre”.

Don Jorge Manuel era el vicepresidente de Costa Rica y Óscar era el presidente de la República. Consulté al rector quien de forma inmediata me autorizó llamar a don Jorge y darle una respuesta positiva. Dengo hizo esa llamada, porque en repetidas ocasio
nes habíamos invitado a don Luis Alberto Monge, a don Óscar Arias y a don Jorge Manuel para que, en un ambiente académico, el Gobierno y los distintos sectores de la sociedad costarricense analizarán la situación económica y social del país y don Jorge siempre me decía que le gustaba mucho el ambiente en el que se desarrollaban las discusiones.

La cumbre fue exitosa, a pesar que estábamos enfrentando conflictos armados en tres de los cinco países centroamericanos. Y yo, junto al recién llegado rector de esa época, fuimos unos testigos privilegiados de algunos de los aspectos de la misma, ya que a parte de los presidentes y sus comisiones, solo nosotros teníamos acceso permanente a las instalaciones donde se desarrollaron las discusiones. Y ahora mucho tiempo después, me gustaría compartir con usted algunas de mis experiencias durante aquel interesante y aleccionador fin de semana.

Posiblemente, la primera reflexión es que antes de que Óscar Arias se involucrara personalmente en este proceso de diálogo y negociación, inició un recorrido por toda Europa buscando aliados que respaldaran un proceso de paz y, solo después de este recorrido, se dirigió a los Estados Unidos, según él “para que se le diera una oportunidad a la paz”, ya que las relaciones entre el Gobierno de los Estados Unidos y el Gobierno de Nicaragua eran de una confrontación total. Por lo tanto, Arias construyó sus alianzas antes de sentarse a la mesa de negociaciones.

En segundo lugar, el presidente Arias comprendía perfectamente que por un lado, si este esfuerzo fracasaba, el conflicto militar en la región se agravaría, pero que dado que la guerra fría estaba llegando a su fin, para el Gobierno nicaragüense sería muy difícil continuar enfrascado en un conflicto militar y posiblemente también sabía, como lo declaró posteriormente uno de los líderes de la guerrilla salvadoreña, que en su país, ninguna de las partes tenía la capacidad de ganar la guerra; pero Arias también sabía que si no se alcanzaba la paz, su país, Costa Rica, se vería seriamente afectado con un mayor flujo de inmigrantes provenientes, principalmente de la vecina Nicaragua. Por lo tanto, Arias conocía bastante bien su “Maan” (Mejor Alternativa al Acuerdo Negociado) y especialmente el de las fuerzas en conflicto en El Salvador y Nicaragua.

En tercer lugar, durante la cumbre hubo un acto oficial al inicio y uno al final de la misma, pero durante la sesiones de trabajo, los periodistas que habían llegado, literalmente, de todo el mundo fueron ubicados, dentro del campus, pero a unos 500 metros, no solo de los edificios donde se realizaban las sesiones de trabajo, sino de las cabañas donde se alojaban los presidentes y sus asesores.

Además, ninguno de los presidentes sintió la necesidad de estar brindando declaraciones durante ese fin de semana y todos esperaron a las conclusiones de las sesiones de trabajo para dar a conocer un “comunicado conjunto”. Yo, para que los periodistas luego tuvieran un buen recuerdo del Incae, autoricé que periódicamente les brindaran emparedados y algo de beber y curiosamente, muchos me dijeron que era la primera vez que los atendían de esa forma en una actividad de esta naturaleza. Para mí fue una sorpresa.

En cuarto lugar, al menos yo no recuerdo que haya habido mediadores, pero puede ser que la memoria me traicione. Lo que si recuerdo es haber visto a los presidentes reunirse en privado y cara a cara, a veces en pareja, es decir uno a uno, y a veces todos o solo algunos de ellos.

Es decir, que la agenda no era rígida y cuando, por curiosidad, le pregunté a uno de los ministros del presidente Arias, el porqué de esta metodología, este me dijo, “Noel, esto le permite a Óscar, en privado, ser muy franco e incluso duro con sus interlocutores, incluyendo a tu presidente”. Y ahora que lo veo, tenía mucha razón, ya que para el éxito en este tipo de negociaciones es necesario que las partes no se vean obligadas a “lucirse” ante las cámaras y puedan “salvar cara”. Para mí esta fue una gran lección, pero que es muy difícil poner en práctica, ya que los egos son muy traicioneros.

En quinto lugar, además de la privacidad, el ambiente fue muy relajado, en la medida que podía ser relajado e informal. Cuando los presidentes por cortesía, ya que éramos sus anfitriones, nos permitieron visitarlos en cada una de sus oficinas, los encontramos tranquilos, relajados y en ambientes muy informales; de forma tal, que cuando llegué el domingo por la mañana para asegurarme que la logística funcionaba adecuadamente, lo primero que me “informaron” fue que el presidente Arias, muy temprano y antes de tomar su desayuno, había estado nadando en la piscina.

Y sexto, los presidentes eran los líderes formales y legítimos de cada uno de los grupos nacionales, los cuales eran muy pequeños y por lo tanto, cada uno de los presidentes sabía perfectamente quién era su interlocutor y que su interlocutor tenía toda la autoridad para llegar a acuerdos; ya que es prácticamente imposible negociar exitosamente con alguien que no tiene la autoridad para llegar a acuerdos. Ojalá algún día el presidente Arias, a quien le gusta escribir, publique su experiencia sobre este fin de semana, ya que todos aprenderíamos mucho.

nramirezs50@hotmail.com