• Dic. 19, 2018, media noche

Cada mañana cuando llego a mi oficina, le pongo una equis al día del calendario que ya pasó. Esta es una práctica que he tenido desde hace años y pensándolo bien, no sé ni por qué lo hago; tal vez es porque crea en mí más conciencia de lo rápido que pasa el tiempo, y así invierto cada minuto en las cosas que tienen verdadero valor. En una semana estamos en Navidad; en qué momento se fue el año 2018… y qué año más duro para nuestro país y para todos los nicaragüenses. Hoy escuchaba una canción dedicada a las personas que entre abril y la fecha perdieron a un ser querido, y esta Navidad será la primera sin ellos; no pude contener las lágrimas mientras la escuchaba, y creo que se me juntó con el aniversario de la partida de un sobrino muy querido, y con el hecho que es la primera Navidad sin mi papá. Ahí estaba en mi oficina tratando de secar las lágrimas que no paraban de salir; esperando que nadie entrara. Como no pensar en todas las personas que esta Nochebuena se sentarán alrededor de una mesa y una de las sillas quedará vacía.

Para algunos la Navidad se trata de consumir, regalar y recibir regalos; para otros es tiempo para salir de vacaciones y descansar. Para nosotros Navidad es para celebrar el nacimiento de Jesús, es para reencontrarnos con nuestros hijos y pasar tiempo de calidad con ellos (los tres viven fuera de Nicaragua); es para juntarnos con la familia y amigos entrañables. Desde hace varios años ya no nos montamos “en el tren” de la “gastadera”, más bien aprendimos a ser sabios al momento de regalar cosas materiales. 

Hoy quiero concentrarme en otro tipo de regalos: 

1A las personas que perdieron a un ser querido, queremos regalarles lo que dice Juan 16:22: “También ustedes ahora están tristes; pero yo (Jesús) los volveré a ver, y su corazón se alegrará, y nadie les arrebatará su alegría.”

2A las familias que tienen a alguien en la cárcel injustamente, queremos regalarles lo que dice Salmo 146.7: “…..hace justicia a los oprimidos, y da pan a los hambrientos. El SEÑOR pone en libertad a los cautivos”.
3A los enfermos y sus familiares, queremos regalarles lo que dice Éxodo 23.25: “Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré de ustedes toda enfermedad”.

4A las personas que perdieron su trabajo o su negocio, queremos regalarles lo que dice Filipenses 4.19: “Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.

5A las parejas que piensan que no hay nada que hacer con su relación matrimonial, les queremos regalar lo que dice 1 Corintios 13.4-8: “El amor es paciente y bondadoso; no es envidioso ni jactancioso, no se envanece; no hace nada impropio; no es egoísta ni se irrita; no es rencoroso; no se alegra de la injusticia, sino que se une a la alegría de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás dejará de existir”.

6A los padres cuyos hijos andan perdidos en alcohol y/o droga, queremos regalarles lo que dice la Parábola del Hijo Pródigo en Lucas 15.17-20: “Finalmente, recapacitó y dijo: “¡Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen pan en abundancia, y yo aquí me estoy muriendo de hambre! Pero voy a levantarme, e iré con mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y no soy digno ya de ser llamado tu hijo; ¡hazme como a uno de tus jornaleros! Y así, se levantó y regresó con su padre….” .
Regalemos palabras de aliento y de esperanza, regalemos las promesas que Dios nos dejó en su palabra, porque sus promesas nos dan esperanza; ¡no nos olvidemos de ellas! Sus promesas nos dan vida; nos consuelan en nuestro dolor.” Salmo 119:49-50