• Dic. 19, 2018, media noche

La automatización de los sistemas con las nuevas tecnologías nos ha permitido dar saltos sustanciales en los métodos y procesos para dirigir organizaciones y sus equipos en pro del cliente final, siendo estos macro datos una guía para enfocar la dirección de la operación que a su vez son inútiles si no tomamos en cuenta el factor humano y emocional para mejorar la experiencia de los colaboradores y, por ende, la de nuestros clientes. Recordemos como nos decía Dale Carnegie: “Cuando tratamos con personas, recuerda que no estás tratando con seres lógicos, si no con seres emocionales”.

La toma de decisiones de cada colaborador es una opción humana que depende de la motivación individual en particular y que está impactada por su nivel de compromiso, es aquí en donde la relevancia de las emociones nace. Las organizaciones exitosas continúan valorando el impacto humano en cada proceso, la influencia del líder adecuado que lleve con responsabilidad el reto de generar compromiso por parte de sus equipos a cargo. ¡Motivar, no manipular!

Lo más interesante sobre el compromiso que podemos crear en las personas, es la sencillez de este con un impacto invaluable para nuestro éxito como organización, métodos de reconocimiento, beneficios, oportunidades de aprendizaje y desarrollo, mentores, horarios flexibles, actividades benéficas, dependiendo de la compañía y sus recursos.  Recordando sobre todo el impacto emocional que todos tenemos al ser escuchados y que tomen en cuenta nuestras ideas y aportes, todo lo anterior afectará nuestros resultados y nuestro éxito o fracaso.

Entender el poder de las emociones no es una ciencia intergaláctica, es una relación con nuestro interior humano y el impacto de nuestros actos sobre el entorno en donde estamos.  Las emociones positivas tienen un poder en una gama de beneficios tangibles que promueven la creatividad, aumentan la atención y la intuición, mejoran la resolución de problemas, la memoria, la eficiencia en la toma de decisiones altamente complejas y el fomento de cooperación entusiasta.  

Cuando se trata de desempeño, las emociones que los colaboradores sienten pueden ser tan importantes como las habilidades y el conocimiento técnico que aportan a sus funciones.  Dale Carnegie & Associates realizó una investigación para examinar las emociones en el lugar de trabajo y su relación con el compromiso de los colaboradores. En nuestro estudio más reciente de casi 3,300 encuestados en 10 países diferentes, el análisis reveló que sentirse valorado, seguro de sí mismo, conectado y empoderado son emociones fundamentales para el compromiso.

Valorado: ser reconocidos, apreciados sinceramente y recompensados por sus aportes, de una forma que mantenga el respeto por sus preferencias personales.

Seguro de sí mismo: creen y están preparados para el éxito, cuentan con el apoyo de un líder y de la organización.

Conectado: las relaciones con las demás personas en la organización dan este sentido de conexión, aquellos con quien se interactúa más a menudo, incluyendo al jefe directo.

Empoderado: los colaboradores se sienten empoderados cuando son parte de algo más grande, son escuchados y tienen autonomía con flexibilidad para lograr resultados dentro de la organización.

Dentro de este estudio, se encontró que uno de cada cinco colaboradores no relacionó ninguna de estas emociones positivas con su jefe directo. Cuando encontremos equipos de trabajo con alta rotación deberemos fortalecer el liderazgo de su mando inmediato estructural, de lo contrario, cualquier plan de acción se verá dispersado por un clima laboral con áreas de mejora por la falta de compromiso.

“Si tratamos de ayudar al prójimo a alcanzar su máximo potencial, no hemos vivido una vida en vano”, Dale Carnegie.