• Jun. 12, 2019, media noche

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de participar en un taller de liderazgo para mujeres en Costa Rica y Ecuador, donde se escogió como lema “Mujeres para un mundo mejor”. Los talleres los dirigió una colega banquera holandesa, antropóloga, que en los últimos años se ha dedicado a levantar el liderazgo de mujeres desde diferentes organizaciones. A mí me tocó liderar una de las mesas de trabajo donde se desarrollaron varias actividades, con el objetivo de establecer un diálogo franco y sincero entre las participantes; para compartir nuestras experiencias y las limitaciones que como mujeres tenemos en el mundo corporativo.

Una de las preguntas del diálogo fue “Qué nos limita en el ámbito laboral” y fue muy interesante ver cómo en ambos países las mujeres expresaban los mismos temas: inseguridad, perfeccionismo, culpabilidad (sentimos que no estamos haciendo las cosas bien ni en el trabajo ni en la casa), creerse dueñas de la verdad, temor de arriesgar, dificultad para delegar (creer que si lo hace alguien más, no lo hará bien), etc.  Estamos de acuerdo que hay muchas cosas que tienen que cambiar en el mundo corporativo, para que las mujeres sintamos que tenemos igualdad de oportunidades y remuneración, sin embargo, las limitantes antes descritas son cosas que nosotras debemos de superar; no necesariamente son producto del entorno.  Comencé a trabajar a los 18 años para poder pagar mi universidad en los Estados Unidos.

Mi meta a esa edad era ser presidenta de un banco a los 30 años. Trabajaba todo el día y estudiaba por la noche. Recuerdo que en mi segundo trabajo, en un banco de mucho prestigio en Washington D.C., le puse una calcomanía al monitor de mi computadora que decía: “Hogar temporal de una ejecutiva en ascenso”. Durante mi vida laboral me he enfrentado con cualquier cantidad de obstáculos; jefes y compañeros de trabajo machistas, hombres que se sienten amenazados y actúan de forma hostil y que tratan por todos los medios de minimizarte, pero también he conocido mujeres verdaderamente horrorosas.

Yo les decía a mis compañeras de mesa en los talleres, que tristemente, las mujeres podemos ser nuestros peores enemigos.  Otra cosa complicada en el mundo corporativo,  además de ser mujer, es ser joven. Heredé los buenos genes de mi mamá, entonces toda la vida he aparentado menos edad de la que tengo, pero a los 20 años, para “una ejecutiva en ascenso” verse más joven era una gran desventaja. Cuando fui Intendente de bancos, una de las veces que me tocó hacer una presentación a la junta directiva de un banco, al entrar a la sala de reuniones, los 14 pares de ojos que me miraron los sentí como puñales. Unos días después, uno de los directores me contó, que cuando el presidente me vio entrar le dijo, ¿y qué nos puede venir a decir esta chavalita?

Durante los talleres, otra de las preguntas que la facilitadora nos hizo fue ¿Quién es tu modelo a seguir? Ahí salieron a relucir las mamás, las abuelas y algunas personalidades públicas como Michelle Obama y la Madre Teresa de Calcuta. Si bien en mi vida he tenido mujeres que han sido un ejemplo, como mi mamá, mis dos abuelas y mi suegra, mi respuesta a esa pregunta fue, la mujer de Proverbios 31 (mujer virtuosa o mujer ejemplar). Les dejé de tarea que leyeran sobre ella y que estudiaran detenidamente sus características y sus virtudes, porque es un modelo no tan fácil de imitar. En la Biblia hay mujeres que hay que estudiar, comenzando con María, la madre de Jesús, Ester, Rut, Débora y muchas otras.

Yo considero que las mujeres para un mundo mejor:

  1. Son sabias y edifican su casa (Proverbios 14:1)
  2. Son confiables, honestas y bondadosas (Proverbios 31:11-12)
  3. Son generosas, serviciales y protectoras de su familia (Proverbios 31:20-21)
  4. Son un ejemplo para sus hijos, respetan a su esposo, son sensatas y puras (Tito 2:3-5)
  5. Son agradecidas (Proverbios 11:16)
  6. Son trabajadoras y buenas administradoras (Proverbios 31:13-15, 16-19)

Las mujeres para un mundo mejor son más valiosas que las piedras preciosas… Proverbios 31:10