• Ago. 22, 2019, medianoche

Patch Adams es una de mis películas favoritas, protagonizada por Robin Williams. Basada en la vida del Dr. Hunter Adams, quien todavía anda dando función alrededor del mundo, vestido de payaso, aliviando el dolor de los enfermos mientras los hace reír. El Dr. Patch es un fiel creyente que la risa cura todo. Yo lo creo porque lo he experimentado; yo vivo con mi propio Patch Adams, mi esposo. Hace unos años el Dr. Patch vino a Nicaragua y tuvimos el privilegio de verlo en una conferencia que dio sobre su filosofía y el movimiento que lidera. Tiene un ejército de “narices de payaso” que se la han unido para visitar hospitales en todo el mundo y llevar sonrisas a los pacientes de todas las edades. Mientras veía la película no pude dejar de pensar en el propio Robin Williams; un hombre que hizo reír a millones de personas, más sin embargo no pudo lidiar con su propia depresión. La película empieza con el protagonista auto internándose en un hospital psiquiátrico por sufrir depresión, pero es ahí donde se da cuenta que aliviando el dolor de otros es como se olvida del suyo y decide estudiar medicina. El estudiante más viejo de la carrera pero uno de los más brillantes, al entrar a la universidad se encuentra con la deshumanización de la medicina; la película se desarrolla en Estados Unidos. Me encanta por muchas razones, pero me da nostalgia pues mi sueño de niña y adolescente fue estudiar medicina, pero no tuve los medios para hacerlo. Mi abuelo Mariano, el papá de mi papá fue médico; falleció de un tumor en el cerebro cuando yo tenía dos años, entonces no pude compartir con él. Mi abuelita Lolita me decía que para estudiar medicina uno tiene que tener vocación de servir y empatía para tratar a los pacientes con humanidad. La película es exactamente eso, una lección de amor a la humanidad.

Los diálogos son espectaculares, y aunque espero que la busquen para verla, quise transcribir algunas de las frases más icónicas a continuación:

  1. “Ve lo que los demás no ven. Lo que los demás deciden no ver, por temor, conformismo o pereza. Ve el mundo de forma nueva cada día”.

  1. “La muerte no es un enemigo, señores. Si vamos a luchar contra alguna enfermedad hagámoslo contra la peor de todas: La indiferencia”.

  1. “Te enfocas en el problema.....si te enfocas en el problema no puedes ver la solución”.

  1. “Soy el loco que cree que la risa lo cura todo”.

  1. “No te empeñes en ser conocido, sino en alguien que valga la pena conocer”.

  1. “Los medicamentos alivian el dolor, pero sólo el amor puede aliviar el sufrimiento”.

  1. “Tú eres el autor de tu propia felicidad y te corresponde a ti decidir cada mañana temprano tener un día feliz”.

  1. “Es un privilegio estar vivo y debemos alegrarnos a cada momento. No esperes a que lleguen las condiciones que te hagan feliz, sólo selo”.

Tengo varias semanas de estar pendiente de siete personas que están en tratamiento de cáncer o por iniciarlo; hombres y mujeres de diferentes edades. Cada vez que me toca hablar con alguien que está pasando por esto revivo todo lo que yo pasé hace cuatro años. Siento una profunda compasión por cada una de esas personas por las que quisiera poder hacer más. Guardo con mucho cariño mi nariz y peluca de payaso, las cuales me ponía antes y después de cada infusión de quimioterapia. Yo misma me levantaba el ánimo de la forma que pudiera y ahora, me toca ayudar a otros.

A veces nos enfocamos en nuestras propias situaciones, en nuestro dolor, en el sufrimiento, en la enfermedad, en la escasez, y perdemos de vista las necesidades de los demás. No hay nada más gratificante que servir y aliviar el dolor de otros, así como Patch Adams. 2da. de Corintios 1:4 (NTV) dice: “Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros”.