• Ago. 27, 2019, medianoche

Estimado lector, recientemente el mercado de valores ha estado muy volátil, es decir, que ha estado subiendo y bajando mucho. Todo empezó a finales de 2018, cuando a la Reserva Federal “se le fue la mano” en la subida de las tasas de interés. Posteriormente vino el conflicto comercial entre Estados Unidos y China que ha tenido, a mi juicio, un impacto desmedido en el precio de las acciones; lo que en el muy corto plazo, si bien puede provocar una caída en el precio del mercado, en el mediano plazo solo provocará una transferencia de riqueza a favor de los verdaderos inversionistas, que entienden el comportamiento del mercado y que tienen una visión de largo plazo, y proveniente de los especuladores o de aquellos que no entienden las reglas de ese mercado, que saldrán muy perjudicados.

Recordemos las sabias palabras de Ben Graham, el padre de las finanzas corporativas, en el sentido que el mercado, en el corto plazo solo manifiesta las emociones de sus agentes económicos, ya sean de euforia o pánico, y que solo en el largo plazo, realmente valora a las acciones y a las empresas que están detrás de ellas. Por ello es que la gente que sabe de estos temas, lo primero que te dice es que, si deseas invertir en acciones, antes debes preguntarte si estás dispuesto a soportar una caída en el precio de tus acciones de un 10 por ciento o más, de un día a otro, y que si no tienes esa capacidad, que te dediques a otra cosa; ya que de lo contrario, ante este tipo de caídas, si no te mueres del susto, correrás a vender tus acciones y a sufrir una pérdida permanente en tu patrimonio.

Yo siempre he sido optimista y creo que Estados Unidos y China superarán la situación actual y llegarán a un acuerdo satisfactorio, no solo para ambos países, sino para el comercio mundial; y entonces, el repunte del mercado de valores será sumamente beneficioso para los que tengan sus inversiones en acciones en ese momento. El problema es que no sabemos, y nadie sabe, cuándo ello ocurrirá; y cuando el acuerdo se vea inminente o llegue a ocurrir, ya será demasiado tarde y entonces cometerás el error, no solo de haber vendido barato, sino que tendrás que comprar caro.

Pero para alcanzar este acuerdo comercial, se tendrá que dar una negociación entre el presidente Trump y el premier Xi, y ambos se tendrán que persuadir mutuamente de que existe un acuerdo, que para cada uno de ellos, es superior a un desacuerdo. Y en este caso, el mayor error que podría cometer el presidente Trump sería declarar o insinuar que por razones políticas necesita alcanzar un acuerdo antes de las próximas elecciones presidenciales; ya que en ese momento habrá perdido toda su capacidad negociadora, pues el premier chino solo se sentaría a esperar que se aproximen las elecciones, para sentarse en serio a negociar. Pero por el otro lado, no caigamos en el error de creer que todo se reduce a un conflicto arancelario, ya que, si producto del mismo conflicto, la moneda china se desploma, aunque ello beneficie al exportador chino, ello perjudicaría sustancialmente al importador, al asalariado y al consumidor chino, lo que incluso en una sociedad como la china podría ser peligroso políticamente; además que beneficiaría al importador norteamericano, a pesar de los aranceles que pueda imponer el presidente Trump.

Por lo tanto y como puede observar, aunque la situación se superara, el camino a ese acuerdo puede ser complicado y para evitar costos innecesarios, y aunque sé que ambos líderes son grandes negociadores, ya que el presidente Trump incluso ha escrito un excelente libro sobre el particular, y el premier Xi tiene como respaldo la sabiduría china, que es milenaria, me gustaría poderles recomendar que leyeran el libro de Jay Heinrichs, “Thank you for Arguing”, que es de lo mejor de he leído sobre negociación, persuasión y retórica. Y lógicamente que si se lo recomiendo a estos dos grandes líderes, también se lo recomiendo a usted, mi querido lector.

Según el autor, si deseas avanzar, concéntrate en el futuro, no en el pasado; no te concentres en culpar, sino en resolver el problema y evitar que vuelva a ocurrir; no te concentres en destruir al adversario, sino en alcanzar tu objetivo; concéntrate en convencer y no en derrotar; no seas principista y adapta los principios generales a cada situación particular; muéstrate amable y desinteresado para ganar credibilidad y amentar tu capacidad de persuasión. Esto es solo un avance de todas las lecciones y recomendaciones que nos brinda Heinrichs, y que son realmente invaluables.

nramirezs50@hotmail.com