• Ago. 29, 2019, medianoche

Mi hermana nos pasó un video de una pediatra y divulgadora española, donde da consejos sobre varios temas relacionados con los hijos. Cuando lo vi pensé, ¡aquí hay material para cuatro columnas! Hoy me quiero enfocar en la importancia de aceptar a nuestros hijos como son, no podemos tener “hijos a la medida”. Dios nos hizo a cada uno de forma muy especial, y nos equipó con los dones y los talentos que necesitamos de acuerdo al propósito que Él tiene para nosotros. Los dones y los talentos están directamente relacionados con el llamado y propósito en la vida. Tenemos tres hijos varones, ahora adultos de 27, 24 y 21 años; me parece que fue ayer que estaban corriendo y jugando por toda la casa. Hace unos 3 años, aprovechando que estábamos juntos decidimos tomar un test de temperamento; mi esposo tiene un libro que se llama “El Manual del Temperamento”, basado en principios bíblicos, que los describe. Cuando obtuvimos los resultados, cada uno fue diciendo el suyo y yo leía la descripción. Todos nos sorprendimos porque fueron bien atinados y nos ayudó a entender por qué cada uno tiene actitudes y reacciona de distinta forma a diversas situaciones. Hubiera querido hacer este ejercicio cuando nuestros hijos eran niños para poderlos entender un poco mejor.

Desde muy temprano comenzamos a descubrir los talentos y las habilidades de nuestros hijos. Dios les regaló el talento musical a los tres y eso ha sido una gran bendición para sus vidas y las nuestras; de hecho, Alejandro escogió la música como carrera. Sin embargo, los tres son diferentes; a unos les funciona mejor el hemisferio izquierdo del cerebro y a otros el derecho. Una de las cosas que decía la pediatra en el video es que debemos aceptar a nuestros hijos como son, y en vez de enfocarnos en sus debilidades, debemos enfocarnos en sus fortalezas y en el potencial que tienen para mejorarlas. Mientras nuestros hijos estaban en el colegio, mi esposo y yo teníamos largas conversaciones de lo importante que sería que el sistema educativo lograra ser más personalizado, para sacar lo mejor de cada niño de acuerdo a sus talentos y habilidades. A nuestro hijo Sebastián no le gustaban las matemáticas ni la clase de inglés, y siempre batalló con ambas asignaturas. Pero escribir un ensayo o un cuento era muy fácil para él. En cambio, Alejandro y Andrés preferían las matemáticas y tenían mucha facilidad para ellas, pero la clase de filosofía por ellos que ni existiera. Alejandro siempre fue muy disciplinado y ordenado, en cambio Andrés, aunque sacaba las tareas, tenía una tendencia a dejar las cosas para la última hora; Sebastián, si le interesaba la materia se enfocaba y trabajaba, pero si no, ni siquiera apuntaba cuando tocaba entregar el trabajo o estudiar para un examen.

Yo siempre he sido ordenada y disciplinada, me gusta planear con tiempo las cosas y soy orientada a las tareas, me enojaba mucho cuando alguno de ellos estaba corriendo, de mal genio y sofocado haciendo las cosas a última hora. Yo fallé mucho en la forma en que abordé estos temas con mis hijos y muchas veces, sin querer, fui muy dura al punto de provocar resentimientos. Como dice Colosenses 3:21 (NTV) “Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desanimen”. Hasta hace 3 años Sebastián me expresó que estaba resentido conmigo y gracias a Dios me lo dijo, le pedí perdón y me perdonó.

Como dice la pediatra en el video, a veces los padres queremos hacer “niños a la medida”, y la realidad es otra; tenemos que aceptarlos como son, con sus virtudes y sus defectos, pero “maravillosamente imperfectos”.

Nosotros cometimos muchos errores en la formación de nuestros hijos, pero también hicimos algunas cosas bien. En el video se menciona que es importante que le digamos a nuestros hijos que confiamos en ellos, que “llenemos sus mochilas” de cosas positivas, de palabra de afirmación, que demostremos amor en todo momento.

¡Entonces, a llenar las mochilas se ha dicho!