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Philip Tan, responsable del Laboratorio de Videojuegos del Massachusetts Institute of Technology (MIT), considera que los juegos de aventuras generan una sensación parecida a la que se tiene al leer una novela, solo que se vive más activamente.

Los detalles gráficos que consiguen las consolas actuales dejan poco margen a la imaginación; a cambio, apunta Tan, proporcionan una sensación de ser dueños del destino del personaje.

Los tres fabricantes de consolas preparan un asalto a un género cada vez más difuso. Las aventuras no son solo una puesta al día de las clásicas plataformas, sino que añaden componentes del rol y los rompecabezas.

El primero en salir a la venta es Uncharted 3, de Sony. El ambiente y el propio Nathan Drake recuerdan mucho, quizá demasiado, a Indiana Jones. Justin Richmond, director del título, prefiere referirse a Lawrence de Arabia. De su trabajo destaca el realismo, mejoras en la versión para varios jugadores y, siguiendo la tendencia habitual para mantener motivada a la audiencia, un mayor número de reconocimientos. Los creadores intentan evitar el abandono a mitad de la trama con premios. Estos méritos se pueden compartir desde la consola en Facebook.

Sony filmará una película basada en Uncharted. No es la primera vez: Lara Croft pasó del mando a la gran pantalla. Richmond considera que se hará un buen trabajo aunque no se cuente con él: “Si han confiado en mí porque sé hacer videojuegos, yo debo hacer lo propio con los que saben hacer películas”.

Link, el protagonista de Nintendo, no tiene película, pero sí una banda sonora que ha interpretado en concierto la Filarmónica de Londres. Nintendo ha optado por la opción más clásica, por Zelda. Skyward Sword es el título que más tiempo ha llevado. Después de 25 años del primer lanzamiento de esta saga, Shigueru Miyamoto, Director creativo de Nintendo, padre también de Súper Mario, ha llevado la trama a los orígenes.

Wii, una máquina veterana, carece de alta definición. A falta de un motor gráfico más potente, la firma japonesa tiene que centrarse en otros puntos, como los paisajes de ensueño o una forma de control novedosa. Miyamoto lo definió como “una extensión de sus músculos”.

La estadounidense Microsoft ultima su respuesta con Fable IV, un nuevo capítulo de la saga ideada por Peter Molyneux.

La franquicia ha vendido 10 millones de copias para Xbox. Microsoft no da previsiones para el cuarto título, pero no ha escatimado en esfuerzos. El hijo del rey debe salvar el trono, ir más allá de sus dominios y, sobre todo, como en los juegos de rol, decidir entre el bien y el mal. Los mandos de control desaparecen. Kinect, el sensor de movimiento de la consola, detectará si se quiere hacer uso de la magia, tirar de la rienda en una dirección o espolear al caballo.

El desierto norteafricano, el mundo de Hyrule de Link, o la aldea de Oakvale son el comienzo de las andanzas, solo falta escoger plataforma. Y tener la pericia de volver al punto de partida sano y salvo.