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El paso de la niñez a la adolescencia es lo que se conoce como pubertad, esa etapa de múltiples cambios físicos, hormonales y emocionales, en la cual surgen muchas preguntas… Todo lo anterior es normal chicos, no hay por qué alarmarse. Para que no suene a clases de ciencias o de anatomía, les dejamos un test donde podrán identificar si están entrando a esta etapa, y en nuestra próxima edición, aterrizaremos en las respuestas… Si se identifican con la mayoría, entonces es momento de decir ¡Bienvenida adolescencia! Ojo, no hay cambio que no se supere con el tiempo, así que no se aflijan y relájense.

¿Acaso hablan de mí?

¿Disfrutás de nuevas actividades como bailar, escuchar música, practicar deportes, estar más tiempo con los amigos?

¿Cambiás de ánimo con facilidad: expresas enojo, ira, alegría, tristeza, de un momento a otro?

¿Querés formar parte de un grupo, vestirte igual, elegir los mismos grupos musicales, ver las mismas películas o leer los mismos libros?
A veces sentís que los adultos no te entienden: te molestan las preguntas, no encontrás las respuestas que buscás, necesitás ser más independiente.

Cambios a la vista  
A los chicos y a las chicas les crecen pelitos en el pubis, en las axilas, en los brazos y en las piernas. Se desarrollan  y maduran los genitales. Empiezan a salirles granitos en la piel (acné juvenil). El cuerpo transpira más y surgen olores corporales nuevos.

A las chicas en particular se les ensanchan las caderas, les crecen los senos y se le marcan los pezones, por eso empiezan a usar corpiño.

Llega la primera menstruación,  y con ella la posibilidad de quedar embarazada en caso de tener relaciones sexuales.
A los chicos se les ensanchan los hombros, les crece la barba y el bigote, les cambia el tono de la voz. Comienzan a tener eyaculaciones, y si tienen relaciones sexuales con una mujer sin cuidarse, pueden dejar embarazada a su pareja.

 

Preguntas típicas  
Estas transformaciones pueden darse más o menos lentamente. Cada chico y cada chica recorre su propio camino hasta llegar a tener un cuerpo adulto, y en este proceso surgen más preguntas que respuestas, tales como:   “¿Me tengo que afeitar? ¿Puedo salir solo o sola? ¿Por qué menstrúo?”… Si tenés alguna que agregar escríbenos al correo electrónico buenaonda@gmail.com


Ilustración: Eduardo Espinales/END