•   San José, Costa Rica  |
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Durante estos días el mayor tránsito de nicaragüenses por Peñas Blancas es a la inversa. Es decir, miles que retornaron a su país desde cualquier punto de Costa Rica antes y durante Semana Santa, regresan a “tiquicia” para continuar con sus largas y duras jornadas de trabajo, para ganar el sustento.

El reingreso hacia Costa Rica inició desde ayer domingo y durante los primeros días de semana, el tráfico aumenta. Aunque Migración y Extranjería no brindaba hasta ayer una cifra exacta de cuántos nicaragüenses habían viajado de Costa Rica a Nicaragua, se cree fueron alrededor de 25 mil, cifra registrada durante este mismo periodo pero en años anteriores.

Sólo entre el viernes 15 de abril y el lunes santo, salieron por Peñas Blancas rumbo a Nicaragua 15 mil personas, más de diez mil fueron nicaragüenses.

“Vengo triste porque dejé a mi familia y mis hijos. La pasé bien toda la semana en Masaya, fue a la playa y disfruté en la medida que se pudo. No hay nada como estar en su país pero la circunstancias nos empujan a venir de regreso a Costa Rica”, comentó Carmen Rodríguez, mientras bajaba de un autobús en una terminal de San José.

“Yo principalmente iba a compartir con la familia, con mis hijos, con mi madre. Después de tanto apego cuesta dejarlos allá”, dijo Carlos Ruz, originario de Managua.

Las maletas de Ruiz venían vacías, según comentó, debido a que todo lo dejó en Nicaragua, excepto el vestuario. “Uno lleva cariñitos a la familia, desde caramelos, ropa o dinero, pero al regreso venimos limpios, pero todo vale la pena por estar con quienes uno quiere”, añadió.

Retorno complicado y no a quesos, cuajadas, etc.
El reingreso a Costa Rica se torna más complicado, debido a que migración costarricense mantiene un operativo en Peñas Blancas para frenar irregularidades tales como el ingreso de ilegales o mercancías no declaradas en fronteras. También alimentos como nacatamales, jocotes, jaleas, cuajadas, pescado seco, sardinas secas y rosquillas que las familias envían hacia Costa Rica.

Todos esos alimentos, antes de ser decomisados, viajan en empaques con leyendas como cuajadas van para “Horacio”, jocotes para “Deyanira Carrero”, rosquillas para “Juan Andino” y se los envía “Rosa Andino”, entre muchos casos más.

Ante tal situación, la policía costarricense realiza los decomisos de estos alimentos debido a que el Ministerio de Salud impide su ingreso a Costa Rica, ya que podría causar una intoxicación masiva. Luego de los decomisos realizados, la Fuerza Pública traslada los alimentos perecederos al Ministerio de Agricultura y Ganadería, para enterrarlos o quemarlos.

La Policía Profesional de Migración está distribuida en Peñas Blancas y sus alrededores, así como en Los Chiles, además de los retenes en carretera donde oficiales de la Fuera Pública revisan vehículos y se suben a los autobuses a pedir documentos.

El anillo de seguridad incluye además sectores como Upala, donde la frontera es porosa.

Aunque existe un sistema digital para residentes que porten su cédula vigente, las oficinas migratorias en el lado siempre se saturan al momento que cada ciudadano debe sellar el pasaporte. Se espera que a inicios de semana las autoridades migratorias y policiales brinden un informe detallado al respecto.