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El 97.7 de personas con discapacidad ha sufrido de violencia intrafamiliar y sexual, según el estudio presentado por la Federación Nicaragüense de Asociaciones de Personas con Discapacidad, Feconori.
Con una muestra de 611 personas en edades entre los 5 y los 60 años de edad, de una población de 21 mil 623 miembros de las diferentes organizaciones, en algún momento en su vida han padecido la violencia.
En el caso del abuso sexual, 23 de las personas consultadas reconocieron haber sido obligadas a mantener relaciones sexuales, lo que representa el 3.8% de la muestra.
Estas son las cifras duras, sin embargo, no representan la total realidad dado que reconocer haber sido víctima de abuso sexual es parte de un proceso y no todas están preparadas para reconocer la situación.
Los resultados del estudio, indican que la violencia sexual afecta a una de cada nueve personas con discapacidad, más de la mitad ha vivido o vive un nivel moderado de violencia sexual, y un poco menos de la mitad un nivel alto.
La violencia sexual afecta prácticamente el doble entre las mujeres que entre los hombres. Una de cada seis mujeres ha vivido o vive violencia sexual, mientras que en los hombres ocurre en uno de cada once.
Aunque no se reporta violencia sexual en niñas, ni en niños con discapacidad, esto no significa que no exista. En el rango de edad este tipo de delito se comete principalmente contra las y los adolescentes entres los 12 y 15 años.
En la violencia sexual los victimarios principales son amigos, desconocidos y los vecinos. En el caso de los familiares, los victimarios son los esposos o pareja, los novios y los primos.  
En el caso de la violencia física contra personas con discapacidad a partir de los 16 años, esto ocurre en uno de cada tres, pero en el caso de la niñez tres de cada cinco la viven.

Las regiones
Según la zona geográfica en todas las regiones, a excepción del Centro, hay una incidencia similar por encima del 30%, pero la violencia es más grave en la zona de Occidente, Caribe y Sur-Oriente del país, dado que una de cada cuatro personas lo sufre. En Managua el índice es de una de cada seis.
David López, presidente de esta organización, dijo que el estudio presentado son valoraciones de la problemática que sufren las personas con discapacidad y al buscar protección y respuesta de las autoridades se dan cuenta que existe un gran muro para acceder a la ruta de la justicia.
“Las leyes no están hechas para nosotros. Una persona con discapacidad auditiva que desea denunciar ante la policía no es tomada en cuenta ya que para darse a entender necesita un traductor, y esto representa la denuncia de una tercera persona.
Igual, el testimonio de una persona ciega abusada sexualmente, le resulta difícil reconocer a su atacante y aunque la víctima esté segura, su testimonio es desacreditado. Eso ocurre y más cuando la víctima es una persona con Síndrome de Down”, dijo López.