•  |
  •  |

Unas 40 distribuidoras de gas licuado fueron inspeccionadas por el Instituto Nicaragüense de Energía, INE, para constatar si estaban vendiendo cilindros por debajo del peso establecido. En los primeros dos puestos que revisaron encontraron un total de nueve cilindros bajos de peso.

Los técnicos del INE iniciaron estas inspecciones a raíz de las protestas y demandas de los representantes del Instituto Nicaragüense de Defensa de los Consumidores, Indec. La primera revisión que hicieron los técnicos fue en una distribuidora de Zeta Gas ubicada en el barrio La Fuente, del total de 15 tanques que se verificaron cuatro estaban por debajo del peso.

A uno de los tanques le faltaban 900 gramos, el segundo tenía menos 360 gramos, y los otros, un faltante de entre 660 a 840 gramos.

Juan Carlos López, técnico del INE, señaló que el bajo peso de los tanques en este caso no se debió a manipulación de los distribuidores de gas, sino a la empresa misma, pues lo sellos de los cilindros estaban bien asegurados.

“Estos cuatro tanques salieron de la empresa embasadora con menos producto.

Es una anomalía, no deberían salir ni con un gramo menos, porque la gente está pagando los altos precios, como son los 304 córdobas en los que se encuentra su precio actualmente”, aseguró López.

Los inspectores del INE etiquetaron los cuatro tanques para que no se comercialicen, y que sean regresados a la empresa para que se rellenen con el peso exacto. La entidad fiscalizadora realizará un inventario de la cantidad de tanques que salen con menos producto, y lo cotejará con las cifras que maneja la distribuidora, en este caso Zeta Gas.

La segunda distribuidora que se visitó fue “Centro Express Gazo”. Aquí venden producto de la empresa Tropigás, también está ubicada en el barrio La Fuente.

Se inspeccionaron 21 tanques, de los cuales cinco estaban con menos producto, uno de los cilindros tenía el sello manipulado. A estos también se les colocó una etiqueta para que no puedan ser comercializados.

Se reducen anomalías
David Orlando Lara, técnico de fiscalización del INE, señaló que la normativa para las empresas distribuidoras es clara: si se encuentra que el 10% de los cilindros está bajo de peso hay méritos para abrirle un proceso administrativo.

El INE empezó a realizar inspecciones en todo el territorio en 2007. En ese entonces se encontró que el 78% de los cilindros estaban bajos de peso; al cierre de abril de este año, esa cifra ha bajado de manera significativa, hasta colocarse en un 21% (70 tanques).

Solo en la capital hay 1,268 puestos de distribución de gas licuado. En la actualidad, el cilindro de 25 libras --el más utilizado por la población-- está teniendo un faltante de 900 gramos, un porcentaje demasiado alto.

Hernán Peña Rodríguez, asesor del Indec, señaló que “es bueno que estén sobre las distribuidoras de gas, ya que son las amas de casa las que pagan el precio, que es muy alto, y lo peor es que llega cilindro con menos peso. Otro pleito es con el alza de energía, y no se pueden dejar fuera los servicios estatales como Enacal”.