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Los armados en uniformes “pintos” del Ejército Nacional, y el azul oscuro de la Fuerza Naval, en lanchas rápidas y helicópteros, se han caracterizado por el golpe a la narcoactividad en las regiones autónomas del Atlántico o en situaciones de desastres. Sin embargo, en esta ocasión, la misión tiene otra cara de carácter humanístico y de atención a la ciudadanía, que incluye el traslado de mujeres con embarazos riesgosos.

Esto nos dice el capitán de Corbeta Mario José Berríos Madrigal, del puesto naval en Bilwi, quien nos explica sobre las novedosas acciones y alcances de funciones que les permiten dar a la ciudadanía de la zona un aspecto de mayor confianza, con un perfil de compromiso social.

“Esta es otra de las actividades en que se involucra el Ejército, en este caso la Naval, como parte de la ayuda”, señala.

“Generalmente, a nosotros nos asocian con los operativos contra la narcoactividad, pero ahora también efectuamos acciones humanitarias. Esta es otra de una serie de funciones, no solo somos el golpe”, añade.

Berríos dice que la Naval inició en julio una serie de acciones conjuntas con el Destacamento Militar Norte del Ejército y el Ministerio de Salud, en la que realizan visitas de campo a comunidades alejadas, específicamente para brindar atención en salud a las comunidades de difícil acceso.
Atendiendo zonas inaccesibles
La jornada inició el martes 5 de julio y finalizó el viernes 8, y se espera realizar en períodos mensuales, siendo en este litoral la primera vez que se ejecuta, ya que en otras zonas ya el Ejército lo hace coordinado con el Minsa, pero en este caso la inaccesibilidad de la zona obligó el traslado vía acuática, y es aquí donde ha jugado su papel la Fuerza Naval.

“Esto es algo que en otras circunstancias resulta extremadamente caro por los costos de combustible y avituallamiento, y principalmente cuando se traslada a personas graves a un centro asistencial de salud”, expresa el oficial.

El objetivo fue trasladar a unas 21 personas --entre personal médico, militar y civil-- a las comunidades del litoral alejadas de la cabecera, Puerto Cabezas, vía acuática. Las comunidades son Walpasiksa, Wouhnta, Halover y Alamikamba, para la implementación de jornadas de fumigación, abatización, asistencia médica general y prenatal, realizando papanicolau, la prueba del VIH, vacunación contra tuberculosis, y las dosis básicas para la niñez.

“Esta es la primera experiencia, y según los resultados del Minsa, se considerará un calendario para este tipo de actividades conjuntas. Aunque desde el primer momento, cuando se evacuó a ocho mujeres embarazadas en condiciones de riesgo y se les salvó la vida, esto ya fue una misión exitosa y está altamente justificada”, asevera el capitán de Corbeta, Berríos, en Bilwi.

Entre los resultados generales obtenidos por el Minsa, el Ejército y la Naval, en las comunidades del Litoral Sur de la Región Autónoma del Atlántico Norte, según nota oficial de la comandancia del Ejército, están 523 consultas a 165 niños y a 358 personas adultas, entre ellas a 18 mujeres embarazadas.  

Asimismo, realizaron consejería a las embarazadas sobre lactancia materna, alimentación y controles prenatales, aplicaron 300 pruebas rápidas de VIH y 163 para la detección de malaria y gota gruesa. Además, administraron dosis de vitamina a 250 niños menores de diez años, y se fumigaron 250 casas que albergan a 3 mil 368 personas.


La labor ambiental
Por otra parte, el alto mando dice que en el sector norte de Cayos Miskitos, la Naval trabaja de cara a la protección de la langosta, en tiempo de veda y fuera de ella. La veda acaba de terminar y la mayoría del sector pesquero trabaja en su captura, pero algunos se dedican a capturarla fuera de talla.

“Eso afecta el futuro de la langosta y su comercialización en el país, dado que baja la producción a futuro. Si el pescador mata a las pequeñas a largo plazo, la producción disminuye. Ahora estamos en coordinación con el Instituto Nicaragüense de la Pesca, Inpesca, y la Fuerza Naval, realizando controles no sólo en los Cayos Miskitos, sino también en los Cayos Mara y Diamond Pack”, explica Berríos.

En las comunidades del sur, la captura a la langosta se hace con nasas y tienen alto desarrollo, por lo que prescinden del buceo. Explica que hubo dos experimentos de criadero de langostas en Puerto Cabezas, para lo cual se construyeron varias pilas, pero quebraron económicamente, según el oficial de la Fuerza Naval, “no porque el negocio fuera malo, sino por el pleito entre los accionistas, dado que la comercialización de esa carne generaba mucho capital”.
Hay que salvar a la tortuga
Otra de las grandes batallas es la protección de la tortuga. Se entiende que su matanza está prohibida, pero es una costumbre ancestral en la zona consumir esta carne, y también comercializarla.

Aunque ya no se está introduciendo por los lugares históricos por la prohibición, ahora se trafica en puntos ciegos, donde no hay cobertura de la Naval, y bajan la carne especialmente de comunidades como Awas Tara, entre otras del norte del litoral.

“Hay un sector de la comunidad que opina por proteger el recurso, y la población también hace la denuncia. Antes te decía la gente: ‘Dejá al hombre que se gane la vida’, y al Ejército no lo miraban como protector de la fauna. Algo que está cambiando”, finaliza contento el militar, para quien las fuerzas castrenses están apoyando a la población en todas las áreas que le son permitidas y que les faculta la ley.