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El resguardo que brindaron los más de 3 mil policías en la bajada de Santo Domingo desde la iglesia Las Sierritas hasta el templo del mismo nombre en Managua, y también al desfile hípico, permitió que las fiestas patronales capitalinas fueran un éxito, informó ayer la Policía Nacional.

Las autoridades policiales detuvieron a un total de 50 personas -24 en la bajada del Santo y 26 en el desfile hípico-. Asimismo, se registraron ocho alteraciones al  orden público en ambas actividades.

Calificaron como otro éxito los registros nulos de víctimas  fatales, pero lamentaron la ocurrencia de accidentes de tránsito.
“Las únicas personas que registramos lesionadas en las fiestas de Santo Domingo son dos casos: uno en la rotonda de la Centroamérica, debido a la colisión de un vehículo particular con una motocicleta, donde uno de los involucrados resultó con una fractura de clavícula.

El otro accidente fue un autobús que iba retrocediendo porque había llegado a un punto de cierre y lamentablemente no tuvo la precaución de ver a una señora de bastante edad que resultó con una fractura en su pie izquierdo”, aseguró el comisionado mayor Fernando Borge, jefe de Relaciones Públicas de la Policía.

Uno de los errores que reconoció la Policía, fue haber permitido el ingreso y tiraje de pequeños cohetillos, que por su tamaño y cantidad de pólvora, no alcanzan gran altura, pero que representaba un peligro para los asistentes.
 
Solo dos robos

El jefe policial aseveró que solamente registraron dos robos con intimidación durante el inicio de estas fiestas patronales, y dos armas de fuego ocupadas, que estaban siendo portadas por personas que violaron las disposiciones policiales.

Los uniformados ocuparon dos machetes y varios cuchillos, una cantidad no precisada de cervezas que estaban siendo vendidas en envases de vidrio y 112 cohetes que los estaban tirando entre las personas que se movilizaban en la procesión de Santo Domingo.

“Fue reconfortante ver la conducta, la actitud y el comportamiento de la gente, tanto de la que llegó a ganarse la vida,  a vender sus enchiladas, su vigorón, como la comprensión de las mismas compañías embotelladoras que llevaron su producto, la gente que manipuló pólvora, los que tenían sus negocios de bailongo”, reconoció Borge.