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Gretel apenas logra colocar correctamente sus deditos para referir su edad. Que comprenda cuán importante es cuidar su nutrición a sus tres años tampoco es tan posible, pero lo que sí hace es valorar “muy bueno” que en el colegio diariamente le sirvan alimentos.

Come apurada, y entre bocado y bocado muestra una mediana sonrisa en señal de que lo que le sirvieron le gusta. Es la prueba de la importancia de que en los centros educativos velen para que sus estudiantes se alimenten adecuadamente, sobre todo los que atienden a pequeños procedentes de hogares con limitados recursos económicos, quienes a veces llegan sin ánimos a la escuela porque no desayunan en sus casas.  Es el caso del Colegio Pan y Amor, ubicado en el barrio Batahola Sur de la capital, al que asiste Gretel. Allí, más de 920 niños reciben clase, y buena parte procede de familias donde desayunar no hace parte de su rutina, afirma Charlotte Somarriba, Presidenta de la Asociación Pan y Amor, integrada por dos colegios en Managua. El segundo está ubicado en las cercanías del Mercado Oriental, y atiende a 350 alumnos.

Los centros de Pan y Amor este año salieron de la lista de beneficiarios del Programa Integral de Nutrición Escolar, PINE, del Ministerio de Educación, Mined. “Tuvieron dificultades”, explica  Somarriba, ya contenta porque ayer sus escuelas se sumaron a los beneficiarios del programa “Un plato, una sonrisa”, de American Nicaraguan Foundation, ANF, que ahora con el apoyo de la embotelladora Coca Cola amplió sus beneficiarios a 36 escuelas del país, que suman una población de 9,715 alumnos.

Garantía de modelo educativo
Según los representantes de dichas organizaciones, la selección de los centros es el resultado de la coordinación con el Mined, tomando en cuenta precisamente que esos colegios  quedaron fuera del PINE, que este año garantizó la merienda escolar a 964,650 estudiantes de Primaria y de Preescolar, de 9,736 escuelas.

Patricia Carrasco, Directora del colegio en Batahola Sur, aplaudió el beneficio que les permite garantizar su modelo educativo que ya contemplaba servir alimentos a un considerable porcentaje de sus estudiantes, incluido el almuerzo, ya que su horario es de 9 horas diarias, de las cuales, las de la tarde son dedicadas a clases de danza, música, arte e inglés como segundo idioma, y reforzamientos en todas las materias.

Estima que cada alumno les significa una inversión de US$50 mensuales. Pan  y Amor recibe del Mined un aporte de 2,000 córdobas al mes, y en el caso del centro del Mercado Oriental apoyan a los pequeños hasta con el pasaje, con tal de que no dejen de asistir a clases.