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Colaboración para EL NUEVO DIARIO

Este vertedero a cielo abierto, con riesgos de incendio, ambientales y sanitarios, se encuentra a tres kilómetros de Ocotal, en dirección a la capital, y tiene una extensión de ocho manzanas, de las cuales ocupa únicamente dos.

Este vertedero data de hace once años, y anteriormente se encontraba asentado en el barrio Nuevo Amanecer. A este lugar, pese al ambiente pavoroso, llegan diariamente decenas de personas de todas las edades, procedentes de los barrios Pueblos Unidos, 19 de Julio, “María Auxiliadora” y Nuevo Amanecer, quienes escarban 25 toneladas de basura diariamente.

Las faldas de los cerros humean de basura en combustión, mientras seres humanos y animales, en la lucha por la sobrevivencia, se disputan alimentos descompuestos, latas, vidrios, polvo y tierra.


Un reflejo de sociedad dividida
Esta problemática es un reflejo de las crueles y abismales diferencias que dividen a nuestra ciudad entre aquellos que lo tienen todo y quienes sobreviven de lo que desechamos.

La realidad constituye un riesgo progresivo de epidemias, insalubridad y pobreza, pero sea cual sea la justa definición de pobreza, para la gran mayoría de nuestros gobernantes no es vista como un mal, ni siquiera como un bien, sino como un remedio, como un instrumento para distraer los intereses de la clase obrera y así conservar el control de los famosos medios de producción.

Esta pobreza es la realidad diaria y despótica de una muchedumbre a la que se le niega el valor de su trabajo y se le despoja de sus posibilidades de producir para ella. En cambio, la pobreza para el buen gobernante es una situación que desequilibra su sistema, y entre menos pobreza haya, más cerca se encuentra del ideal del progreso.

El gobernante progresista frunce el ceño cuando observa niños sin saber leer, sin desayunar o descalzos. En Ocotal se observa, ligeramente, cómo viven dos grupos de personas, la mayoría de sus pobladores y los recolectores de basura.


Basura y marginación
Estos grupos recolectores de basura son marginados oficial, social y sicológicamente. La marginación social se da en un sentido bien parecido y relacionado con el ámbito sicológico. Están marginados porque la basura es alejamiento y abandono. Al mismo tiempo, observamos la marginación oficial por parte del gobierno, acompañada de un derroche de recursos mal invertidos en “residentes” de instituciones cómodas y rentables para sus propios fines de lucro.

Los niños nicaragüenses han nacido y crecido entre cerros de desperdicios, estimulando su ocaso físico e intelectual; los niños aprenden menos, o más lentamente, y pierden mucho de su educación escolar. Esta realidad, indudablemente la más perjudicial que en vocablos medioambientales puede haber para la infancia, es la única que conocen.

Los efectos inmediatos son graves: enfermedades intestinales y de la piel, de la vista, desnutrición, una frecuencia elevada de problemas respiratorios --brotes de cólera que no deben estar muy lejos de surgir-- y otros padecimientos contagiosos que demuestran claramente la relación entre una adecuada gestión de los residuos sólidos y la salud pública.


Problemas a largo plazo
Y más allá de las consecuencias inmediatas para la salud, los problemas a largo plazo, como la contaminación de aguas subterráneas, mantos acuíferos --el río Coco, que se encuentra a un kilómetro del vertedero-- y el crecimiento poblacional de Ocotal, hacen que la situación sólo pueda empeorar.

Enfermedades vinculadas a servicios sanitarios deficientes y dolencias debido a la exposición a substancias tóxicas, les roban a las familias la salud, el vigor y la dignidad. La calidad de vida se reduce. Los gastos en cuidado médico y medicinas son excesivos. La ausencia de una infraestructura ambiental urbana básica en Ocotal encamina hacia ríos, un afluente de aguas servidas y desperdicios, deteriorando el ecosistema y amenazando la productividad y seguridad de las fuentes de agua. Esto también es un desafío a la poca conciencia ciudadana sobre el manejo de la basura.


El papel de la municipalidad
Conversando con el Lisandro Ardón, Director de Servicios Municipales de la Alcaldía de Ocotal, le planteamos que esta problemática no se va a remediar tirando mejor basura para que las personas tengan algo para vivir. La solución es sacarlos de ahí, habilitarlos en algo, e insertarlos en un trabajo más higiénico y beneficioso; lógicamente esta medida vendría a salvarles la vida a muchos que hoy podrían estar intoxicados con plomo, mercurio y DDT (Dicloro-difenil-tricloroetano, compuesto organoclorado principal de los insecticidas), por exposición durante años a la basura.

Lamentablemente la alcaldía se encuentra sola ante esta problemática, ya que si bien la comuna cuenta con el saber, el liderazgo, la habilidad administrativa, el aguante y la creatividad, es notoria la apatía de ONG, escuelas, asociaciones comunitarias, instituciones académicas y de investigación, y del sector privado.

Cabe mencionar que a pesar de las limitaciones que embargan a los Sistemas Locales de Atención Integral en Salud (Silais), se han coordinado acciones en lo que respecta a fumigación. En su momento también hubo colaboración de las brigadas ecológicas, y asimismo, es importante subrayar la donación que hizo la Unión Europea de una retroexcavadora, un camión recolector y un compactador. Ardón también manifestó que la actual construcción del relleno sanitario ha avanzado en un 50%. Éste ha sido un proyecto a corto plazo a fin de preservar la parte inorgánica, evitando que se contamine con residuos orgánicos y que pueda ser recuperada mayor cantidad de materiales como cartón, periódico, vidrio, plástico, y metales. Con la separación de la basura se pretende también obtener el abono suficiente para el mantenimiento de las áreas verdes de la ciudad. Se está consciente de que el proyecto del “relleno sanitario y la incineración de desechos” no es la solución definitiva, ya que favorece significativamente a la crisis del cambio atmosférico; además sólo sirve para esconder aquello que no puede estar en la ciudad.


El aire contaminado
Sabemos que el aire que huele a gases de escape está empapado de plomo y monóxido de carbono, algo que es insano. La interrogante es, ¿cuántos años de vida y productividad le costará a una ciudad ese aire contaminado? Los incineradores emiten por sus chimeneas más dióxido de carbono (CO2) por unidad de electricidad generada que las centrales térmicas que operan con carbón. Por otro lado, los rellenos sanitarios son la tercera fuente de emisión de metano (CH4) en Estados Unidos --un gas de efecto invernadero 23 veces más potente que el CO2--.

Las tecnologías de tratamiento y disposición se alimentan de los decrecientes recursos que deberíamos estar reciclando, como papel, restos de comida, plástico y aluminio, y contrarrestan los esfuerzos por reducir lo que desechamos en primer lugar.

Conjuntamente, la incineración genera una espiral negativa de aumento del consumo de energía y emisiones de gases de efecto invernadero (componentes gaseosos de la atmósfera, tanto naturales como antropógenos --generados por el hombre, que absorben y remiten radiación--). Los característicos contratos con incineradores tienen políticas restrictivas que exigen tratar una establecida cantidad de basura. Estos contratos asignan sanciones que proceden como un desincentivo para que una ciudad optimice las estrategias de prevención de residuos. Sin embargo, las restricciones impuestas por los movimientos ambientalistas han sido transgredidas principalmente por los gobiernos, en relación con el destino de los residuos tóxicos, los cuales han aumentado en los últimos años sin que se haya implementado técnicas serias de reciclaje o mantenimiento de recursos.

Entonces...

¿Cuál es el objetivo de la Ley General del Medioambiente y los Recursos Naturales, la Ley Especial de Delitos Contra el Medioambiente y los Recursos Naturales, y cantidades industriales de más “leyes” que supuestamente tratan de garantizar una vida digna para el ser humano?
Sin trabajar, como todo mundo lo sabe, lo que más gastan los asambleístas es papel, formulando y aprobando disimulos. Papel que bien podríamos reciclar para producir menos basura.

Para la Secretaría de Servicios Municipales de Ocotal es primordial buscar la forma de disminuir esta problemática medioambiental.

Si bien se pueden ver afectados los intereses de los trabajadores informales del basurero, que hasta el día de hoy se han venido encargando de la separación de la basura como un modo de sobrevivencia, no deja de ser viable generarles fuentes de trabajo alternativo.


Cooperativización: ¿opción viable?
La Secretaría de Servicios Municipales comparte la idea de cooperativizar a las personas que viven de la basura, lo cual conseguiría lo que los recolectores jamás han imaginado: préstamos bancarios, donaciones, apoyos de movimientos sociales, etc. Estar más unidos los haría más fuertes ante los intermediarios, que estarían obligados a pagarles un precio justo por las materias primas; esto proporcionaría un avance cualitativo en sus condiciones de vida. Es importante convocar a reuniones a políticos, periodistas y empresarios, a fin de que los recolectores de basura expongan su infrahumana situación para buscar soluciones concretas --siempre teniendo el supremo cuidado de no ser utilizados como material ideológico y partidario--. Se requieren redes globales de trabajo, y más apoyo de la Organización de Naciones Unidas, que sea más paralela y representativa de ricos y pobres.

Tenemos la formación... y también el deber moral, la conciencia y justicia social, la empatía y la sensibilidad, para aportar el conocimiento necesario que amerita esta problemática.


Faltan medios económicos y técnicos
En nuestra localidad el problema radica en obtener los medios económicos y técnicos que exige el modelo de recogida, transporte y vertido de residuos dominantes hoy en día en el mundo desarrollado.

Además, no poseemos las infraestructuras apropiadas para el transporte de estos residuos y su procesamiento. Ardón y su equipo de trabajo no descartan obtener financiamiento a través de los canales gubernamentales, asimismo, con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), encargada de manejar gran parte de las decisiones ambientales en el exterior, apoyando el desarrollo de planes para la administración ambiental, cimentados en la captura de datos sólidos y en la evaluación de los riesgos que la contaminación plantea a la salud pública.

No pensemos que cuando pasa el camión recolector llevando nuestra basura “se terminó el problema”, especulemos qué ocurre después con ella... y actuemos.


licbortzf@yahoo.com