Jorge Eduardo Arellano
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Visa migratoria antes de ejecutarla puede llevar al caos

Dr. Franklin Franklin*

Carta recibida:
Estimado “Aprendiz de Quijote”, si existe alguien que nos pueda ayudar en la encrucijada actual son ustedes, los de AyudaUSA, le cuento el caso: mi madre, cuando era residente, realizó una petición por mí y supimos que el proceso tomaría varios años. Que si yo me casaba la petición quedaría anulada. Estuve esperando varios años, y en el transcurso, mi madre se naturalizó gringa, la petición por mí cambió de categoría, y reconocieron todo el tiempo pasado cuando mi madre era sólo residente.

Hice los trámites en el Consulado de EU y tengo en mi poder la visa, el sobre para emigrar como soltera, mayor de edad, hija de ciudadana estadounidense. El problema es que estoy embarazada de mi novio, nos queremos casar antes de que yo viaje a Miami, para que el bebé nazca con sus dos apellidos legales --de padre y madre--, y a la vez, tan pronto llegue a Miami, comenzar los trámites para la petición de mi esposo. Creo que yo soy residente.

Queremos casarnos antes de viajar porque económicamente no estamos bien, y no sé cuándo podré volver a Nicaragua. Queremos que el bebé nazca con sus padres casados. ¿Verdad que no hay problema, puesto que mi madre es ciudadana gringa, y ya me dieron la visa de residente? Un abogado en Masaya me dijo que no hay problema.

Con mucho aprecio, admiración por el trabajo tan bello que por EL NUEVO DIARIO realizan a favor de los nicaragüenses, mil gracias por su columna de Ayuda. Que DIOS los bendiga. Atentamente,
Ana, Managua.


Respuesta:
Mi querida y estimada lectora, Ana. Tenga muchísimo cuidado con lo que piensa o vaya a hacer con su presente estatus migratorio, puesto que se puede quedar “sin Beatriz y sin retrato”, o algo que es lo mismo, “que en la puerta del horno se le queme el pan”. Dos refranes populares muy bien usados en nuestra Nicaragüita.

Para beneficio de usted y de miles de lectores que esperan fielmente esta columna semanal, exclusiva por EL NUEVO DIARIO y producida por el bufete jurídico de AyudaUSA, de Miami y Managua, pasaremos a clarificar lo erróneo de su primicia migratoria.

Un residente legal puede hacer petición solamente por su cónyuge, y cualquier hijo (a) soltero (a), de cualquier edad, el cual tiene que permanecer soltero mientras el proceso esté pendiente y NO se haya “ejecutado” satisfactoriamente la visa. Hacemos énfasis en el concepto de “ejecutado”, puesto que es indispensable que usted entienda que lo que el consulado gringo le puso en su pasaporte nica, fue una visa temporal para poder viajar, entrar a EU, y terminar el proceso de la residencia legal en su primer puerto de entrada.

El paquete en sobre sellado que el consulado le entregó, contiene la clasificación de visa y todos los documentos necesarios para adjudicarle la residencia legal en EU, tan pronto entre. Mientras usted, querida lectora, no “ejecute”, no haga una entrada formal en la clasificación correspondiente a su residencia, usted NO es residente, y está sujeta ha un buen número de códigos, que pueden anularle la visa temporal y la misma residencia.

Su madre inició el proceso de la petición (i-130) preferencia 2B, cuando ella era residente legal de EU. Después adquirió la ciudadanía y le dio este beneficio, convirtiendo la petición en primera preferencia. El caso dio un salto bastante grande (en la cola de espera), y le concedió el cambio de categoría preferencial, aligerando todo. Pasa al Consulado, se somete el paquete cuatro, se le otorga la visa, y usted está lista para viajar.

Hasta aquí estamos bien, pero… si usted se casa, amiga Ana, antes de “ejecutar” la visa, de entrada a EU, como su madre es gringa, automáticamente cambiaría de categoría a la --tercera preferencia--, teniendo que esperar más tiempo en Nicaragua hasta que le llegue su nuevo turno para la visa de emigrante, y consecuentemente, dando a luz a su nuevo vástago, con mucha dignidad criolla, en tierras de Sandino y de Rubén.

Pensará usted, junto al “consejo equivocado del abogado nica”… ya me dieron la visa, sólo tengo que entrar a EU, estoy en mi derecho de casarme..., pero estará cometiendo fraude migratorio, haciendo, ocultando una acción material, al entrar a EU y ocultar la verdad. Le anularán la residencia que tanto les ha costado a su madre y a usted.

Si usted desea casarse, pues hágalo, amiga Ana. NO viaje, e infórmele al consulado de su nuevo status civil. Haciendo esto el proceso de emigrar no queda anulado, sino que el viaje se atrasará por unos dos años más. Sin embargo, TODOS (usted Ana, su cónyuge y el bebé nica) podrán viajar juntos a EU, entrar por la puerta grande como residentes legales.

Pero si usted NO desea esperar, está bien, la entendemos, y puede hacerlo de la siguiente manera: No se case todavía, viaje cuanto antes a EU, “ejecute” la visa de emigrante, quédese un par de días, una semana en Miami en tierras del norte, regrese a Nicaragua, en un viaje relámpago, se casa (el “Aprendiz de Quijote”, AyudaUSA le regalará el pasaje Miami-Managua-Miami), al regresar a Miami, puede inmediatamente comenzar sin costo, sin complicaciones, la petición (i-130) por su esposo (también cortesía especial de esta columna).

Recuerde que cuando un ciudadano gringo tiene pendiente una petición de residencia por un hijo soltero (beneficiario principal), y posteriormente éste se casa, la petición no se anula, sino que automáticamente cambia de categoría, a tercera preferencia, e incluye al nuevo cónyuge e hijos.

Les recordamos a nuestras amigas, amigos lectores, que cuando por accidente, ignorancia, consejos erróneos o deliberadamente cometemos fraude al gestionar y ejecutar cualquier tipo de visa, el estatus migratorio dentro o fuera de EU… usando la ley vigente, demanda castigos fuertes, entre ellos que la visa o el estatus migratorio no sea otorgado o sea cancelado, igual que cualquier beneficio migratorio al que teníamos derecho, privilegio… por muchos años, y en ocasiones, de por vida también anulado. ¡El resto… es historia!

*Sociólogo, Catedrático
Inmigración AyudaUSA, PA
ayudausa@hotmail.com
Miami: 305-220-7000
Managua: 266-2000
Celular: 893-3000
Casa 30, Reparto San Martín.