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A seis meses completos de su fallecimiento ocurrido en Managua el 30 de diciembre de 2007, el profesor Evenor García Corrales sigue vivo en el corazón y la memoria de sus familiares, ex alumnos y amigos que disfrutaron de su presencia, enseñanzas y humanismo a toda prueba.

El magisterio de Evenor, según recuerda su esposa Lidia Rosa Zeledón, empezó a los 13 años de edad, como maestro-niño que enseñaba en la comarca El Tamarindo de su Somoto natal, donde abrió sus ojos a la vida un 30 de julio de 1945.

Luego habría de partir a estudiar magisterio en la semi centenaria Escuela Normal Franklin Delano Roosevelt de Jinotepe, Carazo, de donde egresó con grandes honores académicos en febrero de 1965, pasando inmediatamente, por sus reconocidos méritos pedagógicos, a trabajar como maestro de la Escuela Unitaria de la comarca El Dulce Nombre, que era por entonces un preciado laboratorio de la Unesco. En esa escuelita sencilla pero bien dotada de talentos y materiales didácticos, se validaban experiencias educativas para aplicarse en otros países pobres de América Latina y del llamado tercer mundo.

Amaba Somoto
El extraordinario tacto pedagógico de Evenor quedó indeleblemente grabado en el corazón de sus alumnos. Amaba Somoto, a su gente, sus paisajes y al país entero, y entre sus compañeros de la Normal de Jinotepe se decía que alguna vez quiso ser sacerdote, tal vez porque admirábamos mucho su disciplina personal, su capacidad reflexiva, su vocación por el estudio y su humildad franciscana.

Como alguna vez lo hizo en Cuba el pedagogo matemático Aurelio Baldor, Evenor también quiso en su Nicaragua natal dejar –y lo hizo- un rico legado educativo en el campo de las matemáticas, a la que anheló desmitificar y enseñar de la manera más fácil, a fin de que no siguiera siendo un escollo en las aspiraciones de los estudiantes de todos los niveles educativos.

Es así que culminó con su esposa, la pedagoga Lidia Rosa Zeledón, una valiosa colección de libros de texto para la enseñanza de las matemáticas con sus guías metodológicas, desde preescolar hasta sexto grado de primaria, lo mismo que textos de Matemáticas Aplicadas a la Economía con compañeros maestros del Departamento de Matemáticas y Estadísticas del Recinto Universitario “Carlos Fonseca Amador” (RUCFA) de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).

La familia, su más grandioso proyecto
Pero acaso el mejor de sus trabajos, el que a pesar de todos los escollos pudo construir, fue un hogar digno, lleno de amor y hospitalidad, y el ser un hombre de bien como esposo, como padre y como abuelo. El ejemplo de Evenor vive en la memoria y en el corazón de sus hijos Claudia Graciela, Rosalinda, Meylin Paola y Augusto César, así como en la sonrisa de sus nietos, como un valioso ejemplo de amor, de vida y de trabajo incansable
Excelente hermano, amigo sincero, servicial e incondicional, Evenor fue como maestro un hombre humilde y siempre comprensivo, noble, afable, fraterno, talentoso y sencillo a lo largo de sus 42 años dedicados al Magisterio. Gracias Señor, por habernos prestado al “profe” por casi 63 años, expresan sus alumnos. Su familia dice amén, y sus amigos también