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Después de enterarse de que un juez de Familia en Managua manifestó su odio hacia los niños, la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Alba Luz Ramos, dijo estar impactada por tal señalamiento, y aseguró que aunque a este tipo de funcionarios se les eligió por concurso --tomando en cuenta méritos académicos, y trayectoria profesional y personal-- quizás hizo falta un estudio o prueba sicosocial para determinar si estaba apto para el cargo.

“Me llamó poderosamente la atención, puedo decirles que me impactó cuando me informaron de la Defensoría, que uno de los jueces de Familia decía que odiaba a los niños”, dijo Ramos.

La confesión del judicial respecto de los niños se dio cuando solicitó que le “quitaran a los menores de ahí”, refiriéndose a una sala de juego que hay en los Juzgados de Familia para entretenerlos, mientras sus padres están en audiencia.
¿Pero cómo se los van a quitar si así están diseñados los Juzgados de Familia?, se preguntó la magistrada.

Ramos, sin mencionar nombre, aseguró que en los próximos días solicitará la información completa sobre las afirmaciones del juez en mención, para proceder a entablar una queja y analizar cuál sería el procedimiento a seguir.

“Evidentemente, un juez de Familia no debe odiar a los niños”, recalcó la funcionaria.