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Nicaragua se sumó al simulacro de tsunami que ejecutaron de manera simultánea los 36 países del mundo que tienen costas en el Océano Pacífico, bajo la supervisión de la Unesco, para evaluar el sistema comunicativo de alerta temprana frente a este tipo de eventos naturales.

En el país se desarrolló con la participación unificada de las entidades de emergencia, como Defensa Civil, el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, Sinapred, y el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, instancias que verificaron la eficacia con que cuentan en las comunidades costeras del Pacífico nicaragüense.

Angélica Muñoz, Directora de Geofísica del Ineter, explicó que en este simulacro participaron los 36 países que tienen costas en todo el Océano Pacífico, desde Japón hasta Chile. Se trató de un ejercicio que fue planificado hace nueve meses con todos los países involucrados.

“En el caso de Nicaragua, tomamos dos eventos, sobre todo el más crucial, que es cuando podemos tener un sismo en la zona de las placas Coco y Caribe, que nos puede generar un tsunami.

Efectivamente, en 1992 se originó un tsunami que bañó toda la costa del Pacífico, especialmente Masachapa, Miramar y San Juan del Sur. Estos eventos los estamos organizando (de forma) anual, y el próximo año queremos que sea en tiempo real”, expresó Muñoz.

La funcionaria agregó que se está preparando a los habitantes de las comunidades costeras, donde principalmente se han identificado sus zonas de amenaza, con sus sitios de albergues y las rutas de evacuación.

En este tipo de casos, según Muñoz, lo importante es la respuesta que debe dar la ciudadanía, porque si ellos no reciben la información por ninguna vía, pero sienten el sismo, pueden actuar inmediatamente para resguardar sus vidas y las de sus familias.

En esta ocasión, lo que se está probando es la comunicación, para ver qué tan efectiva es. El Ineter recibió la alerta, de ahí se trasladó al Comité de Emergencia, CODE, cuyos funcionarios transmitieron la información a través de radiocomunicadores al resto de instituciones departamentales y municipales.

Después de hacer el ejercicio, las autoridades nacionales se reunirán para evaluar los resultados y corregir las debilidades. Finalmente, pasarán un reporte a la Unesco, en un período de 90 días.