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Aunque Aproquen se fundó con la idea de atender a los niños quemados de Nicaragua, esta fundación desde hace 20 años ha venido realizando operaciones de labio leporino y paladar hendido, y a partir del año pasado, está brindando una atención integral gratuita a este tipo de pacientes, impartiendo charlas educativas en el Hospital Metropolitano.

Los estudiantes de la Universidad Americana, UAM, compartieron con los padres de familia y con sus niños con labio leporino, una mañana, en la que impartieron charlas sobre cómo deben manejar la salud bucal de este tipo de pacientitos. Al final, los niños participantes recibieron un kit de Colgate y Protex.

La doctora Ivette Icaza, administradora de la Unidad de Quemados de la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua, Aproquen, explicó que desde hace un año la entidad asumió el reto de efectuar un programa integral para estos pacientes, y lo más importante es que los beneficiados no tienen que pagar ni un córdoba.

En Aproquen, a estos niños no solo se les corrige su malformación, sino que, además, interactúan con un nutricionista, una odontopediatra, un ortodoncista, una psicóloga, un otorrinolaringólogo y otros tres médicos especialistas, que juegan un papel fundamental en las diferentes etapas que debe atravesar cada infante.

 

Tres requisitos básicos para una cirugía
La doctora Icaza comentó que cuando las mamás tienen un niño con labio leporino, lo primero que desean es que le quiten el defecto a su hijo, pero la primera operación es hasta los tres o cuatro meses de edad, y dicha cirugía no ocurrirá si el menor no cumple tres requisitos: que pese diez libras, que tenga por lo menos diez semanas de vida y que tenga 10 miligramos de hemoglobina.

Los problemas de nutrición son patologías típicas entre niños con labio leporino de familias de escasos recursos, pues cuando nacen no pueden mamar, y sus padres no tienen el dinero para comprar la leche maternizada, por lo que son alimentados con cualquier leche y en algunos casos con atol.

“Entonces, aquí lo atendemos desde que nace, y el primero que actúa con la mamá es el nutricionista. Le damos la leche especial maternizada, una pacha especial, se le enseña a la mamá la técnica de alimentarlo, y se le lleva un seguimiento en todo su desarrollo”, aseguró la doctora Icaza.

Además, la mayoría de estos niños tienen problemas auditivos, no oyen bien y frecuentemente padecen de infecciones en los oídos, para lo cual es necesario que se les coloque unos tubitos de ventilación, procedimiento que también es asumido por Aproquen, y, posteriormente, se inicia con la terapia de lenguaje para que los menores no hablen de forma gangosa.