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Las razones por las que un joven decide abandonar estudios universitarios son diversas, y pareciera que se limita a una situación o necesidad particular; pero cuando la “decisión” de particulares suma el 35 y el 40% de la matrícula, que es el rango aproximado de la deserción en los países de América Latina, pone a las autoridades correspondientes frente a una situación que tiene considerables consecuencias para una nación y para la región.

Atender y contrarrestar esos niveles de abandono de las aulas universitarias, es el desafío que reúne en Managua a representantes de universidades de 20 países de Europa y Latinoamérica en la I Conferencia Latinoamericana de Abandono en la Educación Superior, Iclabes, que arrancó ayer en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, con la reunión del Comité General.

El objetivo claro de este primer encuentro desde que en febrero inició el proyecto, es conocer a profundidad las causas, y analizarlas para comenzar a trazarse los lineamientos de una estrategia que pueda ser efectiva en el trabajo de contrarrestar el abandono de los estudios universitarios, dijo el doctor Jesús Arraiga, Coordinador del proyecto y delegado de la Universidad Politécnica de Madrid.

Costos sociales
Según Arraiga, los indicadores de abandono advierten una gravedad importante del problema, “no solo por el número de estudiantes que se ven afectados, sino por las consecuencias y costos sociales que esto acarrea”.

Se refiere al impacto socioeconómico que tiene el fenómeno de renunciar a los estudios, ya que hablamos de una fuga del capital que los gobiernos asignan para la garantía del acceso a la educación superior, a modo de impulsar la profesionalización de sus poblaciones.

Es un problema complejo, y las soluciones que tengan más impacto tienen que venir de una acción conjunta que trasciende a la universidad, apuntó Arraiga, señalando que el trabajo de los académicos debe ser respaldo por instituciones a cargo de la educación básica y media y también deben tomarlo en cuenta las políticas educativas universitarias de gobierno.

“Desde nuestra modestia queremos analizar distintas políticas que tienen los países, ver cuál es su impacto, y, de alguna manera, sí queremos hacer sugerencia para que en la medida de los posible, estas autoridades políticas las puedan contemplar”, comentó.

El proyecto
La Iclabes es financiada por la sociedad económica europea, y forma parte del proyecto Alfa Guía.

Arrancó en febrero de este año, y en los dos años y medio que le restan, las autoridades académicas apuestan a conocer mejor el problema del abandono de los estudios superiores.

Arraiga dijo que no se puede perder de vista que además de lo económico, el abandono tiene diferentes perfiles de pérdida, que van desde lo particular a lo global.