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Unos 40 niños y niñas, abandonados, huérfanos e hijos de madres solteras que son atendidos en la Casa Cuna Juan Pablo II, ubicada en el barrio “Martha Quezada”, la mañana de ayer disfrutaron momentos de alegría, ya que miembros de la Fundación César Guerrero y trabajadores de la Empresa Portuaria Nacional, EPN, les llevaron juguetes, comida y además un rato de entretenimiento y diversión con la llegada de un payaso.

Sor Andrea Espinoza, de la Congregación Siervas del Divino Rostro y responsable de dicha casa de beneficencia, explicó que tres trabajadoras y dos monjas están a cargo de los infantes y que algunos son dejados por madres muy pobres que no tienen dinero para pagar a una empleada que se los cuide, mientras ellas trabajan. Además del cuido, los niños con edades superiores a los dos años reciben clases para su formación académica.

“No recibimos oficialmente dinero del Gobierno, pero aquí vienen amigos que dejan ayuda, la cual puede ser maíz, frijoles, leche, pampers, espaguetti, entre otros. Tenemos que decirle a Nicaragua que Dios se los pague porque es una ayuda”, agradeció Espinoza.

EPN y empresa dicen presente

Carlos Lezama, coordinador de la Fundación César Guerrero, dijo que durante la emergencia que vivió el país a causa de las lluvias, apoyaron a 17 albergues del país y actualmente brindan ayuda a 7.

A los niños de la Casa Cuna los han visitado dos años seguidos, llevándoles ayuda consistente en alimentos, medicinas y productos que distribuye la empresa Dicegsa.

Carlos Fletes, guía turístico del Puerto Salvador Allende y trabajador de la EPN, dijo que “lo que queremos es celebrar con los niños de la Casa Juan Pablo II la Navidad, les traemos regalos y la diversión con el payaso Sankis…

“Escogimos este centro porque vemos que son niños que lo necesitan y no tienen mucho apoyo”.