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La falta de planificación de los proyectos ha representado uno de los lados más flacos de la comuna capitalina y así quedó demostrado en las obras de aguas residuales que se ejecutan en el barrio 18 de Mayo, donde una calle secundaria que se había adoquinado tuvo que romperse para colocar nuevas tuberías.

Este barrio situado al sur de Managua, no tenía ninguna calle asfaltada ni adoquinada y ahora los pobladores se encuentran molestos porque consideran que el beneficio que significó la obra de progreso, fue efímero.

Cinco etapas comprenden este barrio, considerado uno de los más grandes del Distrito V tanto en extensión como en población, ya que en los últimos años, decenas de personas se han asentado en las áreas verdes que bordean el cauce Los Cuaresmas.

Solo camiones o vehículos con doble tracción pueden entrar a la calle que habita Miguel Ángel Loásiga, cuya entrada está compuesta por dos inmensos huecos cercados con adoquines y piedras y una corriente de aguas residuales a la orilla, misma que los vecinos han intentado cubrir con tierra. La escena podría resultar extraña en otras zonas de la capital, pero aquí es cosa común. “Hasta ahorita están metiendo las aguas negras, pero estas calles que no tienen pavimento han estado malas desde hace rato. Los vehículos pequeños no entran y de noche los taxis nos dejan en la entrada del barrio. La única calle buena es esa secundaria pero mire cómo han quitado los adoquines y es la última del barrio”, detalló Loásiga.

Aguas podridas afectan comedor infantil

Otra pobladora se quejó del estado putrefacto de las aguas que afectan al comedor infantil del barrio, donde diariamente llegan 250 menores de escasos recursos a recibir sus alimentos.

NAP ingenieros S.A es la empresa que ejecuta la instalación de las tuberías de agua residual en el barrio. Comenzó las obras en octubre pasado, pero a la fecha los trabajos siguen a medias, pese a que varias cuadrillas trabajan en la zona.

En las calles de tierra ya se empezaron a instalar manjoles, que carecen de tapas y de revestimiento en el interior de los huecos.

“Es un atentado, cualquiera se puede ir ahí porque no hay ni alumbrado público, además estos trabajos carecen de supervisión de Enacal”, dijo un poblador.

Uno de los trabajadores confirmó el problema y detalló que el material usado no es el adecuado ni se han hecho pruebas.

“Para hacer un trabajo completo se tiene que repellar y compactar por fuera y por dentro para que no haya fugas a la hora de que se use el servicio y que no haya contaminación del suelo”, indicó.

Este año la comuna capitalina pretende ejecutar proyectos de mitigación y mejoramiento vial en los distintos distritos de la capital, y solo el Distrito V cuenta con un presupuesto de más de 29 millones de córdobas, distribuidos en ocho proyectos.