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Las comunidades afectadas por el huracán Félix se encuentran en el corazón del Corredor Biológico Mesoamericano, donde está el 7% de la biodiversidad del planeta. Es la Región Autónoma del Atlántico Norte donde la población es muy dispersa, con sólo 9 pobladores por kilómetro cuadrado, comparado al promedio nacional que es de 43.

Es una zona vulnerable porque más del 62% de los caminos están en condiciones deplorables y muchas comunidades son accesibles sólo por agua, con costos de transporte elevados. La mayoría de las casas están construidas sobre postes, lo que aumenta las condiciones para un factor destructivo de cualquier huracán o tormenta tropical que afecte el lugar.

Logros
Durante la emergencia del huracán Félix se logró activar un sistema de alerta temprana desde la parte alta del río Coco, evacuar comunidades de Cabo Viejo, construir siete refugios que lamentablemente fueron estrenados una semana después de inaugurados, cuando se dio la emergencia del ciclón. Asimismo, se consiguió tener 18 proyectos de emergencia liderados simultáneamente, que están focalizados en Tasba Pri, Raudales, en parte del Llano y sobre el río Coco; todo esto con el esfuerzo conjunto que se ha logrado entre la comunidad, Acción Médica Cristiana y la Cooperación Internacional.

Diseñar para prever futuras emergencias
A veces no se logra diferenciar cuándo es una emergencia y cuáles son las fases de una emergencia. La emergencia en sí es cuando se da el fenómeno natural, como un huracán, y se requiere la evacuación inmediata de la población.

Una vez que las personas se encuentran fuera del área de peligro comienzan las otras fases de atención a desastres, que incluyen:
1- Garantizar agua potable y medicamentos.

2- Conseguir un techo, ya sea de los mismos materiales rescatados o incluso plástico.

3- Lograr que los pobladores vuelvan más o menos a las condiciones mínimas en que estaban antes del huracán.

4- Fase de reconstrucción y diseño. “Esta última es la más difícil de realizar, porque implica estudiar y definir dónde construir, puesto que de nada servirá levantar nuevamente una escuela o una casa situada en una zona que volverá a ser destruida con un ciclón”, comentó el Dr. Gerardo Gutiérrez, quien trabaja en el Programa de Salud Comunitaria de la RAAN.

Dentro de las fases de emergencia luego del Félix, AMC logró garantizar alimentación, avituallamiento, utensilios domésticos, albergue, agua, saneamiento, transporte, medicamentos y almacenaje en Tasba Pri, Waspam y Bilwi, cubriendo una suma de 800 mil dólares donados por más de veinte agencias, iglesias y personas nicaragüenses.

“Ha sido de gran ayuda para mi comunidad y para mí. Ellos me entregaron 14 láminas de zinc por familia, para medio hacer una rancha y taparnos. Además nos han dado alimentos, kit de higiene. Acción Médica Cristiana tiene rato de trabajar con nosotros. Habían construido un baño comunal grande donde se lavaba y se bañaba la comunidad, el cual nos sirvió de refugio con el huracán y gracias a Dios no nos pasó nada grave. Ahora nos está ayudando a que como familias nos organicemos mejor para trabajar por la reconstrucción de nuestras vidas”, comentó Edgar Bork, líder comunitario de Kuakuil (Tasba Pri).

Etapas de la rehabilitación
La fase de rehabilitación está enfocada en cuatro áreas: producción agrícola, reconstrucción de infraestructura tales como viviendas, letrinas y pozos, atención en salud y recuperación emocional. Se han distribuido 9 mil 747 quintales de semillas de frijoles, maíz, arroz y hortalizas. Se han reparado 54 letrinas y construyeron dos nuevas. Se restauraron 50 pozos y han entregado 21 mil láminas de zinc para techos que fueron transportados a la región, rehabilitando un mil 200 techos en Tasba Pri, destaca un informe de esa organización.

En el ámbito emocional un psicólogo trabajó cuatro meses en siete comunidades apoyando directamente a grupos de niños, adolescentes, mujeres y hombres con actividades lúdicas, de recreación y deporte.

Esto ayudó mucho a la comunidad, como narra José Cristino Martínez, juez de Nazaret 1: “Fui afectado en todo. Mi casa quedó totalmente destruida y hasta el momento no la he podido rehabilitar. Todos los siembros me los llevó el huracán, y como soy juez, la gente me decía ‘no tenemos comida ni casa, ¿qué hacemos?’. Me entristecía mucho y mi familia y yo estábamos con un desánimo grande que no teníamos aliento de vida. La primera ayuda que nos dieron fue esperanza, ánimo y mucha motivación. Luego se levantaron los censos, datos de pérdidas y nos ayudaron a gestionar comida con el Programa Mundial de Alimentos”.

La respuesta
Debido a las condiciones de la RAAN “en la búsqueda de alternativas en salud para la comunidad, nos dimos cuenta que teníamos que acercar a la comunidad una estrategia de salud con el Minsa, con brigadistas, parteras, y tratar de conectarlo con los líderes locales para generar capacidades locales. Hacer un enfoque de desarrollo más general e integral y sobretodo muy participativo, acompañando a las personas en procesos de conflictos de guerra, problemas de propiedad, los conflictos hondu-nicaragüenses, y buscando alternativas de sobrevivencia desde los mismos pobladores”, explicó el Dr. Francisco Gutiérrez, Director Ejecutivo de AMC.


Retos
Entre los retos están: lograr que la población comprenda que los huracanes y desastres naturales similares son fenómenos propios de la naturaleza, pero que pueden causar menos daño si hay un plan de prevención y acción inmediata; y motivar el desarrollo de las capacidades locales para garantizar el desarrollo del lugar y disminuir la vulnerabilidad ante fenómenos naturales.

Otros retos consisten en avanzar en la creación de un desarrollo integral que permita un comercio justo; y contar con cadenas de comercialización a doble vía, dirigido por mujeres para garantizar un comercio justo.

Actualmente todas las transacciones comerciales se hacen por trueque, debido a que en esa zona no hay ninguna fuente de trabajo. El problema es que la mayoría de las veces el intercambio es desigual, especialmente con personas hondureñas que cambian una libra de azúcar a cambio de cinco libras de arroz que les entrega un poblador de Tasba Pri.

“En una ocasión, en el año 2005, en medio de una hambruna provocada por las ratas, llegué a ver un trueque de 70 libras de arroz a cambio de una neurobión”, lamentó asombrado el doctor Francisco Gutiérrez.

AMC, un ONG desde la comunidad y de inspiración cristiana
En 1980 un grupo de estudiantes de León se organizaron motivados por trabajar directamente en el área social y unidos por sus ideas cristianas. Tras su experiencia de voluntariado en el huracán Juana, deciden trabajar de lleno en mejorar las condiciones de salud en la Costa Atlántica nicaragüense. Como organización neutral en términos partidarios, lograron poco a poco entrar cada vez más en las comunidades costeñas.

La siempre presente solidaridad internacional
Algunas de las Agencias de Cooperación que han apoyado a Acción Médica Cristiana en su labor social en la Costa Atlántica nicaragüense son: Action by Churches Together (ACT), Ayuda de Iglesia Noruega (AIN), CARE-Internacional de Nicaragua, Comunad (Iglesia Cristiana Reformada), Agencia de Desarrollo de Canadá (CIDA), Banco de Semillas y Alimentos de Canadá (Canadian Food Grains Bank), Dad Church Aid (DCA), Diakonia Suecia, Farmacéuticos Mundi España, Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), Fondo Canadiense para Iniciativas Locales (FCIL), Horizonte 3000 (Organización Austriaca de Cooperación para el Desarrollo), Intermon Oxfam/Unicef, Oxfam Gran Bretaña, Tearfund Inglaterra, ECHO Unión Europea y OIKOS, entre otras.