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Gema Ocón tiene la costumbre de levantarse muy temprano. Su rutina es la misma todos los días: se pincha el dedo, saca un poco de su sangre y mide el nivel de azúcar.

Si éste sale alto, su madre Esperanza Tinoco tendrá que variar el menú, de manera que no afecte la salud de su hija.

“Hay momentos en que se deprime mucho, incluso algunas veces me ha dicho que ya quiere descansar de ese calvario”, relató doña Esperanza. Gema tiene 23 años, pero le diagnosticaron diabetes a los diez. Desde entonces ha sido una lucha constante conseguir los medicamentos y que ella se resigne a la enfermedad.

Producto de la diabetes, Gema ahora sufre de anemia. Cada mes llega al Hospital “La Mascota” para que le realicen una transfusión de sangre, pero la joven se deprime mucho, expresó doña Esperanza.

La mayoría de los padres sufren cuando sus hijos son diagnosticados con diabetes, pues sus vidas no vuelven a ser las mismas. Los pequeños ya no pueden comer dulces, las “piñatas” no vuelven a tener la misma alegría, pero sobre todo el tratamiento los deprime demasiado.

El endocrinólogo pediátrico Isidro Valle, indicó que la diabetes mellitus o tipo uno, es una enfermedad crónica que afecta a los niños. Comentó que el pequeño tendrá que convivir con la enfermedad toda la existencia y moldear su estilo de vida.

¿Cómo detectar la diabetes infantil?
“La diabetes se puede diagnosticar en un recién nacido, en la etapa escolar, la adolescencia o bien en la tercera edad. Esta enfermedad no es más que la incapacidad del individuo de utilizar el azúcar que obtenemos a través de los nutrientes. La glucosa o azúcar es el combustible de nuestra célula y para eso es necesario una hormona llamada insulina”, explicó el doctor Valle.

El especialista afirmó que en el caso de la diabetes infantil, los pequeños dejan de producir la insulina y por ende no tienen fuerzas, lo que provoca cansancio. Su actividad no es normal a como en el resto de los niños. Valle dijo que una de las principales características del niño diabético es la frecuencia con que va al baño a orinar. “Comienza a orinar varias veces seguido, se deshidrata y siente la necesidad de tomar bastante agua.

En meses experimentan pérdida de peso y por eso los padres deben estar atentos a estas alteraciones”, señaló el endocrinólogo.

Expresó que existe el riesgo de que el niño nazca con diabetes cuando los padres o los abuelitos padecen esta enfermedad.

Una enfermedad devastadora
Además, señaló que esta es una enfermedad devastadora desde el punto de vista físico y emocional, ya que el pequeño debe cambiar el estilo de vida al que estaba acostumbrado. “Ya no podrá comer dulces ni postres, no habrá queque en las ‘piñatas’ ni helados, y decir todo esto es sinónimo de niños”, dijo el especialista.

Tampoco pueden comer desordenadamente o a la hora que ellos prefieran. Se les fija un horario estricto y se eliminan las meriendas.

Lo más doloroso de esta enfermedad, señaló Valle, es el hecho de que los pequeños deben inyectarse a diario la insulina. “Hay pacientitos que necesitan aplicarse dos o tres dosis de insulina al día. Sólo imaginemos a un niño de seis años que debe pincharse esta cantidad de veces en menos de 24 horas”, lamentó.

Comentó que por fortuna la mayoría de los pequeños tienen la capacidad de adaptación a estos cambios y pueden continuar su vida de manera normal.

Pueden asistir a la escuela, hacer deportes, jugar con los demás niños --aunque siempre controlando su nivel de azúcar-- y asistir al médico.

Niños diabéticos necesitan ayuda
Elba Pérez es originaria de Siuna. Relató que sus gemelos Juan y Adán Romero Pérez fueron diagnosticados con diabetes a los dos años. Recordó que los primeros síntomas que notó en sus hijos fue el cansancio que nunca se les quitaba, iban seguido al baño y de todo se enfermaban, por lo que decidió llevarlos al hospital.

Ahora los gemelos tienen siete años, la enfermedad los ha desgastado, pero sobre todo la economía familiar. Elba no tiene dinero para hacerles una dieta especial y tampoco para comprarles las cintas y medirles el nivel de azúcar. Como ella dice, han sobrevivido por voluntad de Dios.

La clínica para niños con diabetes del Hospital Infantil “Manuel de Jesús Rivera” La Mascota, atiende a 300 pacientitos, los cuales reciben atención médica, sicológica y nutricional.

Aura Cuadra Jiménez, presidenta de la Asociación de padres de niños y jóvenes diabéticos del país, afirmó que esta cifra puede ser mayor, ya que hay miles de niños diagnosticados con diabetes que no utilizan el servicio de la clínica.

El doctor Isidro Valle calculó que el costo de un frasco de insulina es de 800 córdobas, y el pequeño puede consumir hasta tres dosis al día. En jeringas pueden gastar 200 córdobas al mes y el hospital garantiza los pacientes el glucómetro que sirve para medir la glucosa, pero los padres deben asumir el frasco de cintas que cuesta 40 dólares, y se gastan en un promedio de quince días. Afirmó que el gasto en el niño puede superar sólo en medicinas los 200 dólares, pero el ingreso familiar en los hogares nicaragüenses es más bajo. Es por eso que los padres y el personal médico piden a la sociedad ayuden a la Asociación de Padres con Hijos Diabéticos, pues así estarán salvando la vida de los pequeños.