Jorge Eduardo Arellano
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La directora del instituto capitalino “Benjamín Zeledón”, Mayra Cortez, dice que usualmente a los docentes “los saca de quicio” que los estudiantes que se levanten y salgan del aula sin pedir permiso.

O bien, los que se cruzan la tapia del colegio, los que llegan tarde a clases y los que no llegan “nítidos” con su uniforme. “Eso a veces nos enoja y no está bien”, admite la educadora.

La procuradora Especial de la Niñez y de la Adolescencia, Norma Moreno, refiere que en el país hay por lo menos 89 colegios de educación primaria donde predomina el castigo físico y “humillante”. O sea, “maestros que por ejemplo le pegan a sus alumnos con un metro (una regla que mide un metro) como corrección disciplinaria, y eso infunde más bien miedo”, sostiene Moreno.

A eso, el director de Plan Internacional en Nicaragua, Horacio Torres, agrega otros efectos: la deserción y la violencia escolar, que se manifiesta en robos, golpes y hasta agresiones sexuales.

Sólo en Nicaragua, de acuerdo con Plan, el 48.3 por ciento de los estudiantes es objeto de robo; el 45.3 por ciento es insultado; el 37.5 por ciento es golpeado; el 25.5 por ciento es amenazado, y un 4 por ciento es víctima de agresión sexual, entre otras cosas. En ese contexto, los niños y niñas son los más vulnerables.

Pero para corregir eso, el organismo descrito junto al Ministerio de Educación (Mined) lanzó ayer la campaña Aprende sin Miedo, que tendrá una duración de tres años. Según el titular del Mined, Miguel de Castilla, ésta abarcará todos los centros escolares del territorio, tanto a nivel de primaria como de secundaria.