Jorge Eduardo Arellano
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Pobladores de la comarca San Antonio, San Juan del Sur, Rivas, desde hace más de 30 años vienen pidiendo luz eléctrica. Cuando ese servicio llegó al lugar, dejaron un trecho de 1 km entre San Juan del Sur y Rivas sin el beneficio de la energía eléctrica. Los afectados suman más 10 familias entre campesinos y pequeños productores y tienen dificultades para potenciar sus recursos productivos.

Aseguran que han recurrido a Unión Fenosa infinidad de veces, y cada nuevo aspirante a Alcalde les promete siempre, para ganar votos por supuesto, que les instalará la energía eléctrica y desde hace treinta años están en las mismas.

A la mayoría de estas familias no les ha quedado más remedio que pegarse con alambres galvanizados a una distancia de 700 metros, en espera de los medidores de Unión Fenosa. La energía que obtienen llega sin el potencial adecuado y pone en riesgo la seguridad de los usuarios.

Hasta el momento, la atención que Unión Fenosa les ha brindado es pasarles factura de monto fijo por esas conexiones irregulares, oficializando un servicio inexistente que algunos pobladores pagan religiosamente con la esperanza de que en cualquier momento la empresa española cumpla con su obligación de ponerles un cableado apropiado, con sus respectivos medidores.

Los pobladores se preguntan si es correcta esa política de la compañía distribuidora, de facturarles con recibos oficiales un servicio que no han brindado. Quieren seguir pagando, señalan, pero no una energía ineficiente.