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Dalila del Socorro Rosales está alegre. Ella dice que siempre soñó con celebrar sus quince años ¡a lo grande! Y ese sueño en unas semanas se cumplirá. La adolescente es una de las diez niñas con cáncer a quienes se les celebrarán sus quince años gracias a la sesión de belleza que organizara en días recientes la Asociación de Madres y Padres de Niños con Leucemia y Cáncer (Mapanica) y Tijeras Amigas.

“Yo sueño con verme con un vestido rosado, largo”, menciona, apuntado con una de sus manos el ojo del pie. “No, no me veo con tacones, pero sí con el vestido… pintada y comiendo pastel”, aclara de inmediato la jovencita, quien no aparenta la edad que tiene y le cuesta hablar. “Pero no por la enfermedad, es que es bien apartada, callada. Nunca tuvo amigas en la escuela”, cuenta el tío que la cuida, José Reyes.

La sicóloga de Mapanica, Olga Porras, destaca que muchas veces los niños y niñas enfermos de cáncer son así porque caen en la depresión. “Cuando a ellas por ejemplo se les cae el pelo por la quimioterapia, se ponen tristes porque no se ven igual y sus compañeritos de escuela se burlan, es un cambio duro que tienen que enfrentar. Además, por el tratamiento la pancita se les inflama y eso también las afecta”, menciona.

Aunque la tristeza de Dalila, originaria de la Isla de Ometepe, es de vieja data. A ella su mamá la abandonó a los dos años. Desde ese entonces su tío la crió. “Yo prácticamente he sido su papa, la alisté para la doctrina (para hacer la primera comunión) y luego para la escuela, yo sólo trabajaba para comprarle los cuadernos porque siempre fue buena alumna”, recalca el señor.

Luego, a los nueve años aproximadamente, su vida de nuevo cambió. “La niña se cansaba mucho, cuando hacía educación física se caía, le dolía el cuerpo, las manos, los pies, los ojos, todo. También le daba fiebre, entonces yo la llevé al Hospital de Rivas en 2003 y allí me dijeron: llévesela para su casa, la niña está fregada. Pero yo reclamé y pedí que me mandaran a Managua. Los doctores me preguntaron: ¿Y allá quién la va a cuidar? Pues yo, les dije, y me vine”, menciona Reyes.

Un año después fue diagnosticada con Leucemia Linfoblástica Aguda Infantil (LLA), la más común en los niños, una enfermedad que empeora si no se trata a tiempo. “Nosotros íbamos y veníamos de la Isla de Ometepe a Managua. En esos años la niña salió de sexto grado y me dijo que la inscribiera en la secundaria, lo hice pero ella no aguantó: a los dos meses de ir a la escuela tuvo que dejarla porque se cansaba más seguido”, relata.

Poco va a su casa
Dalila subraya que ya tiene seis años de permanecer en el albergue de niños con cáncer en el Hospital “La Mascota”, en Managua. “Casi nunca voy a mi casa (ubicada en Altagracia, un municipio de Ometepe) y yo me pongo triste porque me hacen falta mis primos y primas”, indica.

Su tío explica que cada dos o tres meses, Dalila va a la Isla, ya que cada ocho días le toca ir a consulta. “Tuvo una recaída y en febrero (pasado) dejó de caminar, entonces prefiero que se mantenga aquí en el hospital… además, la vida está dura, cuando yo logro ir a Ometepe aprovecho para trabajar y con costo consigo para el transporte, así que a la Isla quizás vaya en enero del próximo año pero no ahorita”, menciona con voz de mando frente a la chavala.

Al escucharlo, Dalila agacha la cabeza pero no le reprocha la decisión. En el albergue la chavala pasa dibujando y pintando. “Dibujo flores y casas. Pero en la casa paso escribiendo mucho y también dibujando”, reitera.

En Ometepe su estadía es de 15 días. “Por el tratamiento”, insiste el tío. A lo que agrega el viaje: “La tengo que chinear, ella hasta ahora tiene una silla de ruedas que le regaló Margarita (Viana de Pasos, del Programa Margarita te voy a contar) y es difícil andar con eso”, destaca.

Su tío, aparte de eso la baña, la viste, la lleva al sanitario… le da de comer y le da masajes por la noche. Tareas, que de acuerdo con don José, realizará el hermano mayor de Dalila cuando él falte. “Si yo me voy antes que ella, ya le dije al hermano que él la atenderá, no quedará sola”, apunta.

Porras expone que el cáncer es curable. “Si se ve a tiempo y si la familia le ayuda al niño a enfrentarlo”, recalca. El pronóstico de Dalila aún no está claro, pero los miembros de Mapanica confían en que después de la celebración la niña va a mejorar.


Los chambelanes
Dalila Rosales confirma que la madrina de la fiesta será la primera comisionada de la Policía Nacional, Aminta Granera. “Porque tiene muchos policías y pone el orden en Managua y en todo el país. Ella no deja que la gente haga mucho alboroto”, argumenta.

La jovencita, con sus compañeritas, también sueña que los periodistas las lleven en su fiesta. Es decir, sean sus chambelanes. ¿En quiénes están pensando? se le pregunta y ella responde: “en periodistas así como él”, contesta mientras señala al fotógrafo de EL NUEVO DIARIO, Oscar Sánchez.

Ayer se confirmó que tres de las 13 niñas a las que se les van a celebrar los quince años, ya murieron. La última falleció el martes pasado. “Quedan diez, algunas estudian y todas están bien contentas con la celebración que tendrán”, enfatiza la sicóloga de Mapanica, Olga Porras.


¿Quiere usted ayudar?
La sicóloga Olga Porras, de Mapanica, dice que los vestidos ya los tienen, aunque aún no saben dónde realizar la celebración, “porque queremos un lugar que no salga tan caro”, manifiesta. Si usted quiere ayudar busque a Mapanica en el Hospital “La Mascota”, en Managua o llameé al teléfono: 289-2794.