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El cáncer de mama está diezmando a ritmo acelerado la vida de muchas mujeres en países en vías de desarrollo, donde la falta de una cultura de prevención y la ausencia total de campañas preventivas permanentes agravan esta situación, afirma desde Suiza la citóloga nicaragüense Luisa Alonso-Pentzke.

La especialista, única paisana con el grado de científica en esta rama de la medicina, informa que el estudio de las enfermedades de las mamas es de gran importancia y constituye hoy día uno de los desafíos diagnósticos y terapéuticos más grandes de la medicina. Sus declaraciones, vía internet, las encuadra en el Mes del Cáncer de Mama, octubre, una iniciativa mundial que se ha propuesto dedicar 30 días a informar sobre cómo evitar este padecimiento.

“No hay un día específico para conmemorar la lucha contra este mal y a las mujeres que han fallecido víctimas de esta enfermedad que las está acechando, como tampoco hay un día en que no se reporte un caso de este tipo de cáncer en el mundo”, manifiesta apesadumbrada esta leonesa de 52 años y egresada de Harvard.

90 mil casos anuales en países pobres latinos
Y no es para menos, pues la también miembro de la Academia Internacional de Citología de Suiza y Francia, revela un dato apabullante: “Cada año son reportados 90 mil casos de cáncer de seno en países con recursos limitados en el área latinoamericana. Muchos de ellos ya están en etapas avanzadas debido a un bajo acceso a servicios preventivos y curativos”.

Para ella es precisamente este último dato lo que acrecienta cada vez más el índice de prevalencia del mal: el nulo acceso a los servicios de salud y la detección del mismo en un estadio avanzado, que, lamentablemente, se traduce en menos posibilidades de curación para las mujeres en cuyos casos las terapias convencionales no logran desterrar el mal de sus cuerpos.

“El cáncer de seno representa la cuarta causa de muerte por cáncer en las mujeres nicaragüenses, pero (este tipo de cáncer) es curable si se detecta a tiempo... Se ha determinado que la detección temprana y el tratamiento adecuado (de la enfermedad) pueden incrementar la supervivencia hasta en un 90 por ciento de quienes la padecen”, explica la doctora Alonso, con más de 20 años de experiencia en esta rama médica, que es la que se encarga de estudiar de la morfologia de la célula, el lugar específico donde se origina el mal.

“La célula muta cuando está enferma, y esas mutaciones se observan con el microscopio, luego con esos cambios se hace el diagnóstico, que se confirma con muestras del tejido mamario”, expone la especialista de manera sencilla el origen del padecimiento.

La científica aclara, para no desinformar o ser mal interpretada, que no todo cambio anatómico en los senos necesariamente implica cáncer, dado que el seno sufre también de patologías benignas, como quistes, infecciones e inflamaciones, pero alerta a las mujeres, “si detecta una anomalía, debe dirigirse al Centro de Salud o a su médico, para identificar correctamente el origen de estos cambios”.

Cáncer no es igual a muerte
Cáncer no es sinónimo de muerte, afirma enfática, pero para que esta afirmación no se revierta “es extremadamente importante educar a la mujer latina acerca de la importancia de la detección temprana y de estar alerta ante cualquier alteración que sienta en sus mamas”.

“Los países llamados en vías de desarrollo, como Nicaragua, deben establecer la voluntad política necesaria para establecer e implementar campañas de detección precoz gratuitas de este tipo de enfermedad, las mujeres concernidas, o sea, a partir de los 40 años de edad, no conocen los hechos básicos de la enfermedad y dada esta situación, tienden a ignorar los cambios que observan en sus senos”, reitera Alonso-Pentzke.


Métodos de detección
La doctora Luisa Alonso-Pentzke, científica en la rama de la citología, aconseja seguir algunos métodos que pueden ayudar a detectar anormalidades en los senos antes que provoquen daños irreparables en la salud de las mujeres.

En primer lugar, enumera la doctora, la mujer, a partir de los 40 años, debe de conocer la técnica de la autopalpación de sus senos, que realizada una vez al mes fuera de los días premenstruales, le permitirá detectar bultos, cambios en la piel o en la coloración del pezón.

Pero los cuatro pasos fundamentales para mantener la salud de las glándulas mamarias femeninas --añade-- son: la adecuada información de la mujer en edad de riesgo, la autopalpación mensual, la mamografía y una completa evaluación del estado general hecha por un profesional de la salud. “Pero la prevención sigue siendo el medio más eficaz que tiene la mujer para protegerse del desarrollo de la enfermedad”, manifiesta la experta.

En este ámbito cabe reconocer la importancia que tienen los organismos independientes existentes en el país, así como los organismos no gubernamentales y las fundaciones independientes que sostienen financieramente los costos de campañas de información y otros gastos inherentes al mejoramiento del acceso a la salud de las poblaciones en situación precaria, detalló la especialista.