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Mientras en los países vecinos la tuberculosis está por desaparecer, en Nicaragua la enfermedad persiste por la “irresponsabilidad” de la población enferma.

El subdirector del Centro de Salud “Pedro Altamirano”, Bosco Gómez, destacó ayer que hay tuberculosis en el país, porque una parte de quienes portan la enfermedad abandonan el tratamiento. Es decir, son pacientes “desertores”.

“Ese es el problema que enfrentamos pues tratamiento hay, y es gratuito; y personal capacitado también tenemos”, mencionó.

En la unidad de salud descrita se reportan al año entre 20 y 50 casos nuevos de la patología, de éstos el 5 por ciento cae en la deserción. “La cifra de nuevos casos se mantiene anualmente. La mayoría de los afectados son adultos, los pocos niños que tienen la enfermedad es porque algún adulto se las transmitió”, explicó.

De acuerdo con el galeno, el tratamiento conlleva seis meses y es supervisado por cualquier reacción adversa. En los primeros dos meses, el enfermo debe visitar la unidad de salud para tomar diario tabletas combinadas.

Luego, en los meses restantes, el medicamento se da de forma trisemanal. O sea que “el paciente sólo debe hacer el esfuerzo por visitar el centro, porque todo lo tiene garantizado”, recalcó.

En el Centro de Salud “Sócrates Flores” también hay deserción, pero la situación, al igual que la del “Pedro Altamirano”, está controlada. La enfermera Mayra Artola, del área de epidemiología, precisó que sólo dos pacientes han desertado.

“A ellos les hacemos visitas en sus casas de habitación, ya que con sólo que sea positivo y deje los medicamentos se torna un riesgo porque puede contagiar a otras personas, por eso estamos pendientes”, refirió.

Más casos nuevos
En ese centro se cuantifican en el tercer trimestre del año, o sea entre julio y septiembre, 12 casos nuevos de tuberculosis. “En octubre llevamos dos casos nuevos, y lo bueno es que no vemos incremento de casos respecto a un año atrás”, aclaró Artola.

No obstante, en el Policlínico “Francisco Morazán”, que atiende 19 barrios y municipios aledaños a la capital, los nuevos casos van en aumento. “De enero a octubre de 2008 hay 38 casos nuevos de tuberculosis, mientras en 2007 se contabilizaban a esa fecha 34 casos nuevos”, detalló Iris Sánchez, licenciada en enfermería con mención en Salud Pública.

De los primeros casos descritos, un total de 23 son adultos. El resto son niños. Sánchez indicó que el incremento se debe en parte a que hay personas con VIH- sida, que son propensos a adquirir la enfermedad. “Pero llevamos control de cada uno de ellos”, puntualizó.

Ojo con zonas francas
De acuerdo con el subdirector del Centro de Salud “Pedro Altamirano”, Bosco Gómez, las personas con tuberculosis proceden generalmente de barrios pobres, donde viven hacinados.

“Algunos comparten cuarto hasta con diez personas, y eso ayuda a desarrollar la enfermedad. Aunque también hay pacientes que la adquieren porque tienen las defensas bajas por otras enfermedades como: cáncer, diabetes y VIH-Sida”, detalló.

Sin embargo, los trabajadores de zonas francas también son vulnerables a la tuberculosis por las condiciones en las que trabajan. “Laboran en cuartos cerrados, tratan con sustancias químicas contaminantes, y la ropa que tocan produce pelusa que altera el sistema respiratorio, aquí nos han venido personas de allí”, apuntó.