Jorge Eduardo Arellano
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Costa Rica

La Embajada de Nicaragua en Costa Rica celebró con mucho entusiasmo La Gritería. Miles de nicaragüenses y hasta ticos llegaron a la sede diplomática a cantarle a la virgencita y para recoger su “gorra”.

Contrario al año pasado, cuando por seguridad a los asistentes en el parque Central se tuvo que suspender la actividad, esta vez el orden fue evidente.

“Gracias a Dios todo salió bien. Se pasó la expectativa porque teníamos para 5 mil, pero a algunas personas no les dimos completo porque se agotaron ‘gorros”, comentó satisfecho el embajador Harold Rivas Reyes.

Agregó que fueron varios días de preparación de la actividad, que se realiza desde hace varios años, y que es bueno que las tradiciones se mantengan vivas.

La actividad inició a las dos de la tarde, aunque los devotos llegaron desde horas de la mañana para tomar lugar en la fila, la cual daba vuelta al edificio en una interminable hilera, que pasadas las seis de la tarde todavía no desparecía.

Todo el personal del Consulado General, incluyendo a la cónsul, Leticia Herrera, se encargó de preparar los paquetes y entregarlos.

“Los nicaragüenses nuevamente manifestaron su fe mariana. Su presencia ha sido importante, y hay que destacar que todo se llevó en completo orden”, indicó Herrera.

Sostuvo que aunque no están en su país, pudieron recordar y participar de La Gritería. “Los nicaragüenses son muy católicos y ésta es una evidencia más”, acotó la cónsul.

“Es increíble la cantidad de nicaragüenses que han venido, pero todo se desarrolló en completa calma. Hubo mucha ayuda de ellos mismos”, dijo uno de los oficiales de la fuerza pública que llegó a garantizar el orden.

En tanto, Florencio Ocampo mostró su fe, y dijo que los nicaragüenses, en el lugar donde estén, siempre celebran La Gritería.

La celebración se expandió por varias zonas. En La Carpio, una quincena de altares reflejó que esta tradición está cada vez más arraigada en este país. De igual forma, el Servicio Jesuita para Migrantes hizo su Gritería, y nicaragüenses en la zona de Calle Blanco también la “gritaron”.