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José María Campos no se da por vencido. Es un padre de tres niños que sigue implorando por un riñón. Campos visitó por segunda vez EL NUEVO DIARIO para pedir a los lectores del diario que le donen uno. “Quiero vivir para sostener a mi familia”, argumentó.

A ese llamado se unió ya el sacerdote José Ramírez Varela, conocido como padre Joselito. El sacerdote refirió en una misiva que: “Un trasplante de riñón salvaría la vida de José María. Y si hay algo en lo que coinciden la medicina moderna, los nefrólogos, es que la persona que dona un riñón no corre peligro en su vida”. El sacerdote agregó que “salvando la vida de José, se salvaría la vida de sus tres pequeños hijos que hoy viven a la sombra de la incertidumbre, del temor por lo que pueda ocurrirle a su padre”.

Hace dos años, a Campos le diagnosticaron Insuficiencia Renal Crónica (IRC). “Se me secaron los riñones, ya no me sirven, he estado al borde de la muerte y me urge un trasplante”, recalcó.

A la fecha le han reprogramado dos veces la cirugía por falta de un donante. Un familiar que le iba a donar el órgano, a última hora “se echó para atrás porque su mujer le dijo que si lo donaba ya no iba a servir en la cama, entonces me quedé listo con quirófano y todo”, mencionó con tristeza.

Su tarea es vivir
“Mire, yo sé que no es fácil que la gente entienda esto, la gente tiene temor de donar órganos. Pero si me donan el riñón no me estarán ayudando sólo a mí, estarán ayudando a mis tres hijos también, porque mi suerte afectará el futuro de ellos”, insistió.

Al señor le realizan tres veces a la semana hemodiálisis en el Hospital Militar. Es decir, que tres veces por semana, mediante una sonda y vía canalización de venas, le sacan la sangre, la limpian del exceso de líquidos y toxinas, y luego se la introducen al cuerpo. El proceso conlleva cuatro horas. “Después de eso tengo que reposar porque la presión se descontrola. Así que no trabajo, sólo me mantengo para vivir y es mi esposa quien me ayuda”, relató.

Antes de enfermarse, Campos era un dinámico promotor de lectura infantil. “Nunca falté al trabajo y quiero recobrar mi vida, quisiera que la gente escuchara las palabras del padre Joselito y me donaran un riñón, mi familia y yo lo vamos a agradecer por siempre”, suplicó.


Otra forma de ayudar
Una prueba de compatibilidad cuesta entre 8 mil y 9 mil córdobas. José María Campos no tiene dinero para eso, así que si usted quiere ayudarlo, puede hacerlo depositando dinero en la cuenta de ahorro, en dólares, del BDF número: 601-304-152-9.

También está disponible la cuenta en Bancentro número 160- 501-102. Ésta es en córdobas. Si quiere más información de Campos, puede llamar a los teléfonos: 289- 5103, 289-1814, 6510- 915 ó 931- 6081 .“Hoy puedes salvar cuatro vidas, estoy seguro de que Dios, en su infinita Misericordia y Gracia, sabrá compensar ese heroico y generoso acto, y en su momento exacto, en el momento necesario, también sabrá salvar tu vida”, recordó el padre Joselito.